Hace unos días un amigo se presentó en mi casa con una bolsa que decía que era para mi.
Al abrirla descubrí varias cositas que me hizo ilusión que me trajera, y más aún al escuchar su historia.
Se trata de un cuenco y un navajero que perteneció a un barbero militar, que en la actualidad pasa de los ochenta años y que estuvo usando hasta que las multihojas se impusieron y su profesión perdió fuelle.
Al enterarse de que alguien podría aprovecharlo, no se explica como alguien se puede afeitar con navaja a día de hoy, no dudo en desprenderse de ellos con mucho gusto, no aceptando ningún tipo de contraprestación, ni económica ni en forma de detalle.
No se si llegaré a usarlos, pero de momento se encuentran en un lugar donde siempre que me afeito los veo.
Detallazo. Intenta conseguir un encuentro con el hombre, seguro que le gusta que alguien le oiga rememorar tiempos pasados y que comenta algo interesante sobre el el afeitado a navaja.
Estoy preparando otro hilo en el que le menciono.
Ya he estado con él un día pero por desgracia tiene una vida complicada y tampoco se presta mucho a conversación.
Cuando pase un tiempo volveré a intentarlo.