Acabo de escribir la revisión ahora mismo caballeros pero no me da el día para hacer las fotos también. Será para mañana…
Edito: Aquí está!
Esta revisión trata sobre la Star “1912”

Introducción
Tengo unas ciertas creencias dentro del mundo del afeitado que las uso y repito a menudo. Unas cuantas de ellas son que la cuchilla que usamos influye mucho en el resultado, todo ya se ha inventado, el gap no lo dice todo y, por supuesto, que cada piel es un mundo.

Hoy volvemos al pasado gracias a @HarryLime que me ha prestado una de sus maquinillas vintage para hacerle una revisión. La maquinilla es la Star “1912”. Pongo el año entre comillas porque realmente es un nombre general que tiene sus matices y que explicaré más adelante. Desde aquí aprovecho para darle mil gracias a @HarryLime y mandarle un abrazo grande!

Para los que han leído la historia que he contado sobre los hermanos Kampfe, la maquinilla de hoy les resultará muy reconocible. Es un diseño muy parecido a la primera maquinilla de afeitar que incorporaba una cierta seguridad y comodidad para el usuario. Y para los que piensan que los Chinos usan la fotocopiadora sin escrúpulos, eso tampoco es algo nuevo. Ya digo, todo ya se ha inventado, también los copiadores.

Yo siempre le tengo mucho respeto a los objetos que tienen una cierta edad y que siguen usándose, ya sea en su versión original o en una versión modificada utilizando el estado de las posibilidades modernas. Algo que ha existido durante más de un siglo, probablemente seguirá existiendo otro siglo más. Hasta las modas que duran una temporada, si uno espera el tiempo suficiente, vuelven a ser relevantes. Vamos a ver que tal ha aguantado esta Star 1912 el paso del tiempo y qué relevancia tiene hoy en día. Regresemos al pasado para volver al presente.
Construcción

La Star 1912 es una maquinilla de dos piezas que usa cuchillas GEM fabricada de latón con recubrimiento de níquel. En los tiempos en la que esta y muchas otras maquinillas se fabricaron, no había métodos de mecanizado como los hay hoy. Y es más, el acero inoxidable tampoco se usaba porque se acababa de inventar por…pues por varios a la vez parece ser. El inglés Harry Brearley es el nombre que más puntos recibe cuando tenemos que nombrar “el inventor” del acero inoxidable en 1913 pero esto se tiene que tomar con muchos matices. Retrocedamos más en el tiempo para reconstruir el nacimiento de este material que hoy en día nos da tantas alegrías.


En 1798 el científico Louis Nicolas Vauquelin descubrió el cromo cuando logró aislarlo del mineral Crocoíta (del Griego krókos = azafrán) que es un cromato de plomo (PbCrO4). Este mineral solamente se encuentra en algunos yacimientos en toda la Tierra y se usaba como pigmento pero dado que es tóxico por el plomo y cancerígeno por el cromato, hoy en día no tiene uso comercial menos que para colecciones de minerales.
En 1820 los ingleses Faraday y Stoddart y en 1821 el francés Berthier, descubrieron que aleaciones de hierro y cromo eran resistentes a ciertas pruebas con ácidos. El problema que tenían era que las aleaciones solamente contenían una cantidad reducida de cromo porque los científicos no entendían que había que reducir el contenido de carbono al mismo tiempo. No lo entendían ni eran capaz de rebajarlo…aún.
En 1872 los ingleses John T. Woods y John Clark solicitaron una patente para una aleación de hierro que contenía un 30-35% de cromo y un 1,5-2% de tungsteno que era capaz de resistir ácidos y los efectos de estar expuesto a los efectos del clima. Esto se puede considerar como la primera patente de un material que hoy en día se podría considerar “inoxidable”. Pero seguía sin contener una formulación concreta para definir la aleación concretamente.

En 1875 el francés Henri Aimé Brustlein fue capaz de diagnosticar el problema de las aleaciones anteriores que usaban cromo para que el metal no se oxidara. Los científicos ya sabían que añadiendo cromo se mejoraba la resistencia corrosiva de la aleación pero altos niveles de cromo también hacían de la aleación un metal muy quebradizo y con fallos estructurales. Vaya, que no servía par un uso práctico porque se rompía fácilmente.
Brustlein mostró que el cromo no era el culpable sino que era el alto contenido de carbono que fomentaba la formación de carburos de carbono muy frágiles en vez de crear una capa de óxido de cromo superficial para proteger el metal. Definió que para obtener una aleación estable con alto contenido de cromo, la cantidad de carbono no debería de sobrepasar el 0,15%. Lo malo era que, aunque eso fuera el diagnostico correcto, no se podría fabricar una solución hasta dos décadas más tarde. Brustlein continuó trabajando en la metalurgia y en 1890 fue capaz de sustituir el cromo en herramientas de tungsteno por manganeso así creando la base y la inspiración para las herramientas que hoy se utilizan en mecanizados de alta velocidad como en maquinas de CNC.

Pero volvamos al problema. En los años 1870 los altos hornos usaban carbón para fundir el material para sus aleaciones. Simplemente no existía un horno sin carbón y al fundir el cromo, este metal absorbía grandes cantidades de carbono convirtiéndolo en un problema a la hora de formar la aleación con el hierro. En 1895, el químico alemán Hans Goldschmidt invento (y fue mejorando) la reacción de aluminotermia. Esta reacción usa polvo de aluminio como agente reductor para reducir la cantidad de carbono en la aleación final. Solicitó la patente de este proceso que se le fue concedida en 1898. Esto permitía crear aleaciones mucho más puras y libres de carbono.

Esto abría las puertas a más investigación sobre diferentes aleaciones y el científico francés Leon Guillet analizo muchas aleaciones que hoy en día las clasificaríamos como AISI 410, 420, 442, 446 y 440C. También analizó aleaciones de hierro/níquel/cromo que hoy en día clasificaríamos como acero de la serie 300 (como el 303, 304 y el 316 que tan bien conocemos…). Lo malo es que Guillet nunca reconoció la calidad potencial de resistencia a la corrosión de sus materiales. Solamente documentó la dureza, la fragilidad y la maleabilidad de los materiales que creaba.


En 1911, el investigador Philip Monnartz, con la ayuda del profesor Wilhelm Borchers de la Universidad Técnica de Aquisgrán, hicieron un estudio químico de los materiales. Los expusieron a pruebas con ácidos agresivos y agua e identificaron que había una correlación entre la cantidad de cromo y la resistencia a la corrosión. Fueron los primeros en definir que con un mínimo de entre 10,5-12% de cromo, una aleación se podría llamar inoxidable.
Explicaron que la resistencia a la corrosión de estos materiales no residía en el hecho que el cromo era un material extremadamente duro pero en el hecho que el cromo formaba una fina piel superficial de óxido de cromo que protegía el material. Esta fina película era capaz de regenerarse si se dañaba así asegurando la resistencia a influencias corrosivas externas al material. También descubrieron que añadiendo molibdeno, la resistencia contra ácidos y cloridos se incrementaba aún más.

Y en este punto volvemos a introducir a Harry Brearley. Brearley trabajaba en los laboratorios Brown Firth en Sheffield y estaba intentando encontrar un material que se pudiera usar para los cañones de las armas con una alta cadencia de fuego. El calor que generaban estas ráfagas deterioraba mucho el interior de estos cañones y Brearley experimentaba con diferentes aleaciones para encontrar un material que resistiría mejor la calor. Se sabía que el cromo elevaba el punto de fundición de las aleaciones y fue añadiendo cromo a sus pruebas.

Para comprobar los resultados Brearley tomaba sus creaciones y las sometía a un pulido y un baño en ácido nítrico para revelar la micro estructura del metal y poder examinarla. Una de las muestras que había creado se resistía a estos baños de ácido y esto le sorprendió. La aleación llevaba un contenido de 12,8% de cromo y de 0,24% de carbono. Siendo ciudadano de Sheffield, con toda su historia de cuchillería, también hizo pruebas con zumo de limón y vinagre para ver si este material se podría utilizar para cuchillería.


Hasta entonces el hierro al carbono se había usado como material para cuchillería de toda clase pero el hecho que este material se oxidaba, obligaba a los usuarios de pulirlo regularmente para mantener una higiene adecuada. Es por eso que se usaban más las cuberterías de plata o de níquel plateado en aquellos tiempos. Llevó su material a un viejo amigo de colegio que trabajaba en una de las cuchillerías de Shefield, Mosley’s Portland Works. Este amigo, Ernest Stuart, le ayudó a mejorar el templado de este material para que fuera apto para la cuchillería y aunque Brearly quería llamar su material Rustless Steel (lo que sería nuestra traducción de acero inoxidable), decidieron llamarlo Stainless Steel (acero que no se mancha, menos sexy en castellano…) después de ver que un baño de vinagre no había dejado ninguna mancha en el metal.

Hubo más investigadores que “descubrieron” un metal con alto contenido de cromo y bajo de carbono igual que hizo Brearley. Los alemanes de los hornos de Krupp crearon una aleación que contenía cromo y níquel para el velero “Germania”, que ahora se llama la “Media Luna” y se encuentra en Florida. Los empleados de Krupp Eduard Mauer y Benno Strauss también crearon aceros con menos del 1% de carbono, menos del 20% de níquel y entre 15-20% de cromo entre 1912-1914.

Estos dos alemanes recibieron la patente del acero 18/8 que contenía 18% de cromo y 8% de níquel. Esta composición cambiaba el material y lo hacía mucho más maleable. Se podía usar en estampados, construcción y en aplicaciones de cocina y contenedores resistentes a corrosión o en usos donde desinfección era importante. Los primeros barriles para fermentación de cerveza de este acero fueron recibidos con mucha alegría.

Loa alemanes nombraron su material “Nirosta” (nichtrostender Stahl = acero no oxidable) pero la Primera Guerra Mundial evitó que se continuara la evolución del material y su aplicación comercial. No fue hasta 1924 cuando el sucesor de Brearley en los laboratorios Brown Firth, Dr. William Herbert Hatfield, mejoró la aleación y la convirtió en un producto para las masas. Hoy en día el acero 18/8 también lo conocemos como AISI 304, el que usa Timeless y Carbon Shaving para sus maquinillas.


Y también los americanos Elwood Haynes en 1911 (supuestamente) y Becket y Dantsizen entre 1911-1914 experimentaron con aleaciones con 14-16% de cromo y 0,07-0,15% de carbono. Haynes lo hizo porque quería una navaja de afeitar que no se oxidara. Por eso merece que se mencione en esta revisión. Y también porque fue uno de los primeros de fabricar un coche que funcionaba en los EEUU.
Y obviamente no podían faltar los Suecos que también se meten entre medio. Ellos mencionan un artículo en una revista de caza y pesca de 1913 que menciona un metal nuevo para uso en cañones de rifles. Tanto los alemanes como los Suecos nunca hicieron referencia a las composiciones de sus materiales y por eso es difícil otorgarles medallas. Lo que sí podemos concluir es que Harry Brearley fue el primero en crear un material competente que se comercializó. O sea, un producto que producía ganancias y eso, la pasta, hace que generalmente se le atribuya a él la invención del Acero Inoxidable.
Material: Latón con recubrimiento de níquel
Acabado: Brillante mate
Longitud total: 91,6 mm
Longitud mango: 68,6 mm
Peso total: 65,8 gr
Peso cabezal: 24,2 gr
Diámetro mango: 10,8 mm
Gap: 0,64 mm
Exposición: neutra

Y después de este pequeño inciso volvemos a nuestra maquinilla de hoy y empezamos por la parte superior de la tapa. La tapa es una gran superficie plana con un pequeña inclinación en la parte final cerca del filo de la cuchilla. En la parte trasera vemos una superficie que sobresale de la tapa para poder accionar el sistema de apertura y justo por delante tiene un hueco para un muelle que actúa sobre la parte trasera de la cuchilla.

Cuando examinamos el interior de la tapa vemos que no tiene nada más que nombrar que unos bordes que cierran los laterales de la maquinilla y mantienen la cuchilla bien centrada.


De perfil vemos la forma de cuña que caracteriza tanto las maquinillas de los hermanos Kampfe y que, en cierto modo, la creaba la cuchilla de cuña que se utilizaba en las primeras versiones de la maquinilla de afeitar de seguridad. Ese perfil se sigue viendo en esta versión con cuchilla desechable

En el interior de la placa base vemos mucho más. Lo primero que vemos es la marca STAR y Safety Razor. La placa no es completamente plana. Los laterales subidos forman dos raíles sobre los que descansa la cuchilla. En la parte delantera de estos raíles, vemos un gancho (de cada lado uno) que actúa como tope para la cuchilla. Esto evita el movimiento de la cuchilla hacia fuera. Toda la parte delantera es peine del que hablaremos después.


Aunque no lo parezca, en la parte trasera de la placa base encontramos el elemento que hace funcionar a esta maquinilla. Al final vemos el muelle que traspasa la tapa. Al abrir la tapa que en este caso actúa como palanca, esta tira de metal flexible es doblada ligeramente hacia arriba por la tapa, creando espacio dentro del cabezal. Cuando cerramos la tapa, la tensión sobre la tira de metal es reducida y el metal vuelve a su posición inicial.


Esta tira es la que fija la cuchilla en su sitio. Con la tapa abierta podemos colocar la cuchilla dentro del cabezal. Hay suficiente espacio entre la columna vertebral de la cuchilla GEM y la tira de metal. Al cerrar la tapa, la tira de metal empuja la cuchilla hacia delante a su sitio hasta que queda atrapada perfectamente entre los dos ganchos delanteros y la tira de metal trasera. Un sistema perfecto, simple y súper seguro! Estamos hablando de 1912…


En la parte inferior de la placa base vemos otro elemento importante de este cabezal. Aquí tiene una pieza fijada con dos remaches que contiene tres aletas flexibles. En el centro vemos la tira de metal para fijar la cuchilla y en los dos laterales vemos dos aletas que forman los puntos de presión para la apertura y el cierre de la tapa. Al abrir la tapa, flexionan y al cerrar la tapa, la mantienen cerrada. Todo el sistema funciona en perfecta coordinación y después de más de un siglo, sigue funcionando a las mil maravillas. Una maravilla de ingeniería.

El acabado es bueno. Muy bueno si se tienen en cuenta los métodos de producción. Hay algún borde áspero y no todas las piezas tienen un aspecto o tacto perfecto pero las partes que entran en contacto con la piel están todas bien acabadas. Nada molesta. En la parte trasera de la maquinilla también lleva la marca STAR y en la unión del mango lleva la fecha del patentado, 1912.


Y aquí tengo que hacer otro inciso porque esta clase de maquinilla con este diseño también la vemos en otras marcas como GEM y Ever-Ready. El modelo más antiguo es el de Star Safety Razor de los hermanos Kampfe. Uno de sus empleados, Jerry Reichard decidió irse de la empresa y creó su propia empresa, la GEM Cutlery Company en 1898. Las maquinillas que producía estaban “inspiradas” (o copiadas, como quieran) en las maquinillas de Star y pronto estaba vendiendo tantas como los hermanos. Y para más inri…Kampfe estaba ubicado en 8-12 Reade Street en Nueva York. GEM se ubicó en 33 Reade Street. Cara dura? Puede ser, pero bien afeitada.


Reichard era un culito inquieto y años más tarde decide irse de GEM también y formar la Reichard & Schreuber Manufacturing Co. que pronto pasó a llamarse The Yankee Company para convertirse en la empresa Ever-Ready en 1905.

Poco después GEM y Ever-Ready fusionan para formar la Personna American Safety Razor Company en 1906. Hasta este momento se habían usado las cuchillas de cuña en estas maquinillas pero la American Safety Razor Company creó la cuchilla GEM que conocemos aún hoy en día. Y finalmente Star también se unió en 1909 para formar la American Safety Razor Corporation. Eso es la razón del parecido de todas estas maquinillas.
Y hubo muchas. Aquí os dejo unos ejemplos.

La Damaskeene.

La 1912 de GEM.

La GEM Junior

La Ever-Ready 1914

La STAR 1912

La Ever-Ready 1924


La GEM MicroMatic

La GEM Featherweight

La GEM Contour

La GEM Contour II
También había versiones con peines abiertos con diferentes mangos y con diferentes acabados. La cantidad de maquinillas que produjeron es muy grande y si no fuera por la cuchilla, creo que hoy en día la seguiríamos usando. Pero la cuchilla que comercializó Gillette revolucionó el campo de juego y su marketing hizo el resto. Pero eso son historias que ya conté otro día.
Las tolerancias están muy bien para una maquinilla antigua. La cuchilla que perfectamente posicionada y fijada y eso realmente siempre tiene que ser lo primero. La tapa cierra y abre perfectamente. La rosca del mango es corta pero funciona bien. El mango no se suelta al usar la maquinilla y la rosca no tiene señales de desgaste algunos.

La forma del cabezal y del peine me tiene dividido. Si examino solamente el peine podemos hablar de una maquinilla que ofrece muchas opciones a la hora de usarla. El peine ofrece separación entre piel y cuchilla si se usa con el mango cerca de la piel pero casi actúa como un peine abierto cuando abrimos el ángulo del mango y lo alejamos de la piel. Esto podría ser una manera de reducir una barba haciendo riding the bar pero usando un ángulo más cerrado de la cuchilla y por consecuencia, más cerca de la piel, para un apurado más directo haciendo riding the cap. Esto suena muy bien.
Pero el cabezal tiene mucha superficie. Es muy ancho y eso dificulta el uso en ciertas partes de la cara. No la he usado en el cuerpo pero supongo que ahí también nos presenta con problemas. Al abrir el ángulo del mango, el cabezal queda casi paralelo a la piel. En superficies amplias esto no supone un problema pero en superficies con poco espacio, sí. Intenta meter este cabezal debajo de la nariz para afeitar el bigote y comprenderás perfectamente lo que quiero decir.
Puntuación: 15 puntos
Material/Construcción: 4
Acabado: 4
Tolerancias: 4
Forma cabezal/ peine: 3
Agarre

El mango es fino y corto pero tiene un as en la manga, su cuello. Normalmente, el cuello del mango es lo que separa nuestros dedos del cabezal y de todos los residuos que se acumulan allí. En este caso, el mango tiene un cuello pero el final del cuello no coincide con el principio de lo que es el cabezal.


Las maquinillas STAR y todas las que usan un diseño similar a este, son también conocidas como “lather catchers” o colectoras de espuma en buen castellano. La forma del cabezal estaba concebida para ofrecerle más comodidad al usuario y por eso tenían mucho espacio para poder acumular espuma y residuos y proteger al usuario de toda esa mugre.

Las primeras maquinillas STAR tenían un receptáculo aún más grande y cerrado en la parte inferior que estas pero aún así, esta 1912 recoge espuma como un quitanieves. El elemento que le permite albergar la espuma sin manchar al usuario es la parte trasera vertical que une la placa base con el mango y que, en esencia, figura como segundo cuello del mango así creando más espacio para usar todo el mango.


Y eso se nota en el agarre. El moleteado ofrece algo de fricción y las ranuras verticales impiden el movimiento por el eje longitudinal pero por la distancia que esa placa trasera vertical crea entre mango y placa base, el cuello del mango se convierte en un punto de agarre moldeado perfectamente para las yemas del pulgar y del índice. Esto convierte un mango de dos dedos a un mango de tres dedos pero manteniendo el perfil reducido. Otra solución de muchos quilates.


Al no pasarse con el moleteado pero usando la moldadura cóncava para los dedos, el confort de este mango en muy alto. Eso sí, el mango sigue siendo corto y si tienes los dedos o las manos grandes, puedes tener que mover el agarre algo. La ventaja que ofrece el cuello se mantiene en el agarre horizontal pero desaparece en el agarre invertido. Ahí la longitud del mango no sobra para agarres alternativos.
La maquinilla se mueve bien por la cara siempre que usemos el agarre convencional y yo he notado que para pases de sur a norte donde normalmente usaba un agarre invertido, ahora usaba más un agarre tipo horizontal. El borde entre cuello y mango ofrece un punto de agarre para fijar la base del mango contra los dedos o la palma de la mano. Vuelvo repetir que la maquinilla no es de las más grandes y aunque creo que todo el mundo la podrá usar con seguridad, alguno tendrá que buscar maneras de agarrarla a según le funcione.

El cabezal desliza muy bien. Si usamos el peine, la espuma tiene una salida perfecta hacia el filo para después ser recogida. El peine tiene 16 dientes (14 + 2 exteriores) finos que reducen la resistencia. Si colocamos la tapa plana contra la piel, el deslizamiento desaparece claro pero en esa posición el filo tampoco corta. Mucho antes de llegar a ese punto ya habríamos corregido el ángulo de corte para que el filo pueda funcionar. Hay mucho margen entre los ángulos de funcionamiento del filo y llegar a colocar la tapa plana contra la piel.
Puntuación: 18 puntos
Seco/Mojado: 4
Confort: 5
Control: 4
Deslizamiento cabezal: 5
Manejo

El equilibrio y el peso están muy bien resueltos. La maquinilla obviamente es pequeña y no tiene un cabezal pesado aunque sí es la parte más abultada del conjunto. Hace muy bien lo que tiene que hacer (recoger espuma) pero no usa una gran cantidad de material para poder hacerlo.
El mango equilibra bien al cabezal. Tienen un reparte de masas del 36/64%. Al colocar los dedos en el cuello se nota ligeramente que el punto de equilibrio queda un poco más abajo que ese punto. Eso se nota en un ligero efecto de péndulo del mango pero nada molesto y casi imperceptible. Con la cantidad de espuma que cabe en el cabezal, después de unos cuantos pases, seguro que el equilibrio cambia hacia el otro lado.
El cambio de la cuchilla sigue el carácter de una maquinilla que quiere ofrecer confort, seguridad y facilidad de uso. Se abre la tapa, se mete la cuchilla y se cierra la tapa. La cuchilla queda fijada y perfectamente posicionada en su sitio. Para sacarla, es al revés. Y hay una manera que es aún más cómoda y segura.

Uno está acostumbrado a colocar la cuchilla en su sitio de trabajo y de montar el cabezal. En este caso colocaría la cuchilla manualmente en su oficina y cerraría la tapa. Pero la manera que uso para sacar la cuchilla me hizo cambiar de sistema. Porque al sacar la cuchilla no uso los dedos. Os explico.

Cuando saco la cuchilla, abro la tapa e inclino la maquinilla para que el cabezal quede apuntando hacia abajo. La cuchilla cae en la tapa y se puede deslizar de ahí o se puede coger con mucha más comodidad. Pues al colocar la cuchilla, hago lo mismo.


Primero abro la tapa y coloco la cuchilla en la tapa y no en su sitio final de trabajo, la placa base. Al elevar el cabezal, la cuchilla cae en su sitio y cierro la tapa. Más seguridad, imposible. Un sistema sin fisuras.


Pero como buen (o mal, según como se mire) investigador, también me afeité con media cuchilla DE. La tapa del cabezal tiene suficiente presión para fijar la cuchilla y si uno se afeita normalmente, la cuchilla no se mueve. Pero hay otro problema.

Las cuchillas GEM son mucho más gruesas que las cuchillas DE y además tienen una espina dorsal reforzada. Esto impide que flexionen. Esto ofrece libertades en el diseño de un cabezal porque el filo no necesita necesariamente un soporte o una fijación de vicio. Al tener una construcción más gruesa y contundente, el corte del filo de una cuchilla GEM se nota más. Hay más masa que tiene que traspasar un pelo.

Con las cuchillas DE, esto es completamente diferente. Estas lo que ofrecen son un filo mucho más incisivo por su construcción tan fina pero obligan a los diseñadores a incluir elementos que fijan la cuchilla y para darle rigidez al filo. Si no, es como afeitarte con papel de liar mojado. El hecho de ser tan finas para ofrecer un corte mucho más limpio y traspasador es una ventaja pero también una desventaja. Como todo en la Vida.

El problema de usar media cuchilla DE es que la cuchilla queda fijada en los laterales y se mantiene bastante bien posicionada pero el filo no recibe ningún soporte del peine. El peine no toca en la cuchilla y eso quiere decir que la cuchilla se puede mover entre los dos puntos de anclaje laterales, casi libremente.
Es posible afeitarse así? Sí, lo es. En un apuro si no tienes cuchillas GEM ni otra posibilidad de afeitarte, con esto te apañas pero no es algo que recomiendo. Para nada. Hay que ir con cuidado y es prácticamente imposible modular el afeitado y el corte con presión porque la cuchilla simplemente cede. Y esta maquinilla requiere de modulación. Eso lo veremos más tarde.
La limpieza no es muy fácil de hacer. El cabezal tiene sitios donde es difícil llegar y como es capaz de recoger tanta espuma de una vez, algo siempre se puede quedar pegado. El enjuague es fácil aunque hay que enjuagar bien porque se acumula bastante espuma. Hay que enjuagar por encima y por abajo porque esas dos partes quedan bien separadas al enjuagar.
Puntuación: 18
Equilibrio: 5
Peso: 5
Modelo: 5
Limpieza: 3
Afeitado
Primero quiero decir que mis experiencias están siempre basadas en mi situación personal. Yo tengo la piel y la barba que tengo y es lo que hay. Tengo que valorar el funcionamiento basado en ese campo de juego. Cuando combino eso con la experiencia que tengo en el uso de diferentes clases de cuchillas, os puedo decir que las cuchillas que mejor me funcionan a mí son las cuchillas DE. Yo reconozco que eso es mi realidad personal y siempre lo tomo en cuenta cuando uso una cuchilla diferente porque no quiero que esa realidad sea un sesgo para valorar el funcionamiento de esta o cualquiera otra maquinilla.

Dicho todo eso, las cuchillas GEM son un poco menos gruesas que las cuchillas AC pero ambas son más gruesas que las DE. Esto indicaría que debería sentir un corte algo menos notable que con cuchillas AC pero más notable que con una DE. Pero eso no es todo porque la geometría del cabezal también entra en juego.

Y aquí tenemos que tener en cuenta la posición del peine como expliqué antes. El peine sale bastante hacia adelante y deja al filo atrás. Con el peine tan abierto que tiene podría ser una maquinilla perfecta para recortar una barba sin afeitarla pero simplemente para reducir la cantidad de pelos superficiales.

Para acercar el filo más a la piel, tenemos que reducir el ángulo de corte (separar el mango más de la piel) para apartar el peine del medio y crear más un contacto directo entre piel y filo. Esto no es difícil porque el filo te va indicando con un feedback sonoro muy claro si está encontrando pelos o no. Por lo menos con mi barba lo hacía.
Y esto puede resultar que hay que dar unos cuantos pases más para quedar bien afeitado. La combinación de una cuchilla al que le cuesta algo más cortar mi barba y una geometría diseñada más con seguridad e indulgencia en mente que con pura eficiencia, hace que esta maquinilla no sea la que va a dejarte afeitado de la manera más rápida. Es una maquinilla para tomarse su tiempo y repasar un poco más.

Lo que no me convence es que con el cabezal ancho uno no se pueda afeitar bien en sitios donde no hay tanto espacio. Debajo de mi nariz ya es simplemente imposible. Comprendo que por el ancho de las cuchillas GEM eso puede ser un reto con cualquiera maquinilla que usa estas cuchillas pero para eso se puede retrasar el peine más para que uno pueda acceder debajo de la nariz con un ángulo más horizontal y afeitar con la cuchilla que queda menos protegida por el peine. Con esta STAR eso no es posible porque en posición horizontal (ni en posición menos horizontal) el filo no llega a la piel ni de lejos.
Puntuación: 15 puntos
Apurado: 4
Control cabezal: 2
Cuchilla: 4
Indulgente: 5
Calidad/Precio

Estéticamente me parece preciosa. Me recuerda a una Cobra Real que se prepara para lanzarse sobre su presa. Después de utilizarla he comprendido que no es tan fiera como parece y creo que es un diseño que combina mucha funcionalidad, seguridad e ingeniería pero sin renunciar a esos adornos que lleva. Productos que tenían que funcionar bien pero que también tenían que entrar por los ojos. Aunque solo fuera un poco.
La recompensa depende en gran parte de las cuchillas. Una de mis creencias del afeitado sigue siendo que la cuchilla es muy importante en una configuración de afeitado y que no todas las cuchillas le funcionan igual de bien o de mal a todos. Si las GEM te funcionan bien, esta maquinilla podría ser perfecta para personas que no buscan la máxima eficiencia pero que les encanta afeitarse con una herramienta de más de 100 años. Se dice pronto.

A mí esa es la parte que más me atrae y creo que eso será así para la mayoría de las personas. Hay muchos modelos diferentes porque varias empresas las fabricaban y se usaron durante bastante tiempo. Por eso no es difícil encontrarlas en buen estado y a buen precio. Son verdaderas piezas de colección.

Yo no podría vivir con esta maquinilla si la miro desde el punto de vista del afeitado. No es la culpa de los diseñadores porque el diseño le da algunas vueltas a varias maquinillas modernas pero las cuchillas GEM simplemente no son lo mío. Con mi piel y con mi barba, les falta algo de empuje para poder hacer cortes sin que sienta que la cuchilla está trabajando. Le doy 2 puntos porque respeto mucho su historia y lo que significa dentro del mundo del afeitado. Como pieza de colección sí que la consideraría.
Puntuación: 15 puntos
Estética: 5
Recompensa: 3
Valor en 25: 5
Única maquinilla: 2
Conclusión

Los hermanos Kampfe fueron pioneros en crear una maquinilla que fuera segura, cómoda y fácil de usar. De sus maquinillas con cuchillas de cuña se evolucionó hacia estas maquinillas con cuchillas desechables pero el diseño básico y la idea de fondo no cambiaron.

Esta STAR y todas las maquinillas que se derivaron de ella son historia pura porque estamos hablando de hace un siglo cuando salieron al mercado. Eso es algo respetable en si. Pero si tomamos en cuenta que siguen funcionando muy bien hoy en día y que en algunos elementos le dan unas cuantas vueltas a alguna maquinilla moderna, eso las hace aún más especiales.

Es una pena que Gillette nunca se aventuró en crear maquinillas de media cuchilla DE. Nunca lo hizo porque su negocio era vender cuchillas y cuchillas con dos lados cortantes eran un modelo más eficiente que crear una cuchilla con un lado inutilizado. Después se quitó las ganas con todos los cartuchos, eso sí. Doy gracias a STAR, GEM y Ever-Ready por darnos estas maquinillas tan particulares y tan bien hechas que nos demuestran que de aquellas aún se inventaban cosas pero que hoy en día todo ya está inventado.
Puntuación final: 81 puntos