Buenos días a todos,
Se dice que cuando uno es emigrante es extranjero en todas partes, hasta en su propia casa. Es más cierto aún si, en medio de una discusión, le dices a tu mujer que puedes hacer con tu dinero lo que quieras.
Después de unos años de tristeza, depresión y demasiada morriña decidí coger el buey por los cuernos y empezar a cuidarme de nuevo un poco a mi mismo. En lugar de firmar un contrato de permanencia de 12 meses en un gimnasio, para no presentarse más de dos días seguidos como la gente normal, se me vino a la cabeza una afición compartida por pocos que me procura un gran sentimiento de realización y de bienestar: El afeitado clásico.
Desempolvé lo que llevaba más de 5 años metido en un cajón y me afeité a las 11 de la noche un domingo. A los pocos días compré algunas cosas por internet, ya que la mayoría de lo que tenía estará en algún lugar en el trastero o se habrá perdido en la última mudanza, y con la tontería llevo ya un mes afeitándome varias veces por semana. Disfrutando por supuesto como nunca cada uno de esos momentos y con ganas de volver a descubrir este mundillo con más canas y menos paciencia que cuando empecé.
Gracias a todos los que me habéis leído.

