Precauciones con la navaja

Precauciones a tener en el uso de la navaja.

Usada con cuidado y atención, una navaja de afeitar es un medio excelente de afeitado. Sin el debido cuidado y atención, es posible hacerse daño, al igual que con cualquier objeto con un filo afilado.
Si usted prueba el método de afeitado descrito aquí, ha de ser consciente de que no se da ninguna garantía, implícita o de otro tipo, de que lo logrará sin cortarse. Lo hará. Pero para ello usted tendrá que aprender y dominar, todo lo que se indica en esta guia, de forma que sólo se cortará, en raras ocasiones.
Para usuarios no familiarizados con el uso de barberas, principiantes, deben probar a afeitar pequeñas zonas de las partes mas lisas de la cara, como las mejillas.
Un buen adiestramiento es comenzar con estas zonas y terminar con el método habitual de afeitado que utilizaba hasta ahora, e ir avanzando hacia zonas más complicadas en sucesivos afeitados hasta llegar a realizar el afeitado completo a navaja con pasadas a contrapelo.
La barbera es de uso personal y un instrumento de filo agudísimo. Su filo provoca sobre la piel microcortes y eliminación de la epidermis, entrando en contacto con la piel viva y los fluidos corporales, por lo que no se debe compartir nunca, evitando así la transmisión de enfermedades.
Antes de utilizar una navaja nueva o recién afilada se debe lavar, limpiar, desinfectar e incluso esterilizar.
Antes de utilizar una navaja inspeccionar su limpieza y estado, retirando del filo, polvo, aceite, grasas o cualquier otro residuo adherido a la hoja.
Comprobar la resistencia y estado del mango y superficies de sujeción.
No utilizar una navaja que presente roturas, fisuras, mellas, residuos de oxido o daños en el filo. Un filo dañado o escaso puede provocar el forzar el afeitado lo que puede ocasionar daños en la navaja.
No utilizar nunca la navaja de afeitar para otro corte que no sea de pelo o afeitado, esto puede ocasionar daños irreparables en la navaja.
Las pruebas de corte del filo siempre han de ser sobre materiales como cabello, pelo o similares, no cortar papel, cartón cuero etc.
Antes de afeitar suavizar siempre el filo sobre cuero, madera de balsa o lino, con esto se consigue un afeitado más confortable y a su vez limpiar el filo de residuos y posibles restos
No es aconsejable asentar después del afeitado ya que en ese momento el filo estará doblado y solo se conseguirá arrancarle trozos de acero, provocando un desgaste prematuro, excesivo e innecesario del filo, el acero por su naturaleza tiende a volver a su posición inicial.
Procurar esperar al menos 24 horas entre dos afeitados, mejor 48 horas con la misma navaja..
Manejar la navaja con extrema precaución. Cerrar siempre la navaja cuando no se tenga en la mano afeitándose.
Cuando se manipule la barbera mantener la concentración y la vista sobre el filo para evitar cortes, accidentes y daños en la propia navaja.
Después de su uso dejarla siempre en un lugar estable y con espacio suficiente que la soporte, aislada y lejos de focos de humedad y calor, fuera de entornos agresivos.
Guardar la navaja perfectamente seca en su caja, funda o estuche y fuera del cuarto de baño.
Un lavado suave en alcohol quirurgico esperando a que se evapore puede ser un buen método para eliminar la humedad.
Si no se va a usar por un tiempo prolongado y sobre todo en zonas húmedas o de costa, engrasar la hoja con un aceite neutro, unas gotas de aceite de camelia o de aceite de maquina de coser o vaselina sirven para proteger el acero, teniendo cuidado con los sellos de pan de oro, que pueden ser dañados por el aceite perdiéndose.
Hay muchos aceites que sirven bien para la barbera. Uno muy utilizado es el de camelia. Han de ser aceites de muy poca viscosidad para llegar fácilmente a los puntos más inaccesibles
El salitre y el sudor pueden ser perjudiciales para el acero de la navaja, aplicar también aceite.
Cuando haya que retirar el aceite hacerlo con un algodón, o un paño, pero nunca con papel. La mezcla de aceite y papel es muy abrasiva y puede dañar los sellos de pan de oro de la hoja de la navaja.
Conservar las navajas de afeitar en sitio seco y seguro, fuera del alcance de los niños.

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