Es muy interesante saber que el proceso que ha llevado al señor Kahn a fabricar sus propias herramientas haya sido un afeitado nefasto con multihojas, la misma notoria excusa que esgrimimos todos (o gran parte) de los usuarios del AC. Claro que el tipo sabía lo que hacía.
Sinceramente me parece una maquinilla bonita pero sin resultar “especial” a mis ojos y por lo tanto podría estar entre aquellas herramientas (cuando tienes “suficientes”) a las que cuesta elegir de entre todas; no se si me explico.
Felicidades por tan instructiva reseña, especialmente en el tema de la fabricación y materiales.