Esta revisión trata sobre la Yaqi “The Final Cut” (Zamak)

Introducción
Recientemente Yaqi ha sacado modelos nuevos de una calidad superior a los modelos que marcaban sus inicios empresariales. Empezaron con cabezales de Zamak que se parecían mucho a cabezales ya existentes. Que se parecían o que eran los mismos cabezales porque muchos de los cabezales que se vendían en Occidente, se fabricaban en China.
Poco a poco Yaqi fue expandiendo en sus modelos y empezó a sacar maquinillas enteras, por supuesto sacando inspiración de modelos existentes porque todo en el mundo del afeitado ya estaba inventado. Eficientes son nuestros amigos chinos. También fueron introduciendo materiales alternativos como el acero inoxidable, el latón y el titanio hasta que hoy en día tienen una cartera muy grande y diversa en modelos, materiales y características.

Volviendo atrás en el tiempo llegamos a esta maquinilla que tenemos ante nosotros hoy, una Yaqi The Final Cut (TFC) en Zamak. Especifico el material porque también han sacado este modelo en acero inoxidable y en latón, esta segunda siendo una autentica preciosidad. Esta maquinilla es una de las primeras que Yaqi sacó como modelo autónomo y, como no, también inspirada en una maquinilla icónica que abordaremos más tarde.

Fiel a sus principios esta maquinilla que sacó Yaqi a sus comienzos está fabricada de materiales mas bien modestos. Zamak, aluminio, quizás algo de latón para el dial y probablemente un muelle de acero inoxidable. Una construcción modesta pero que puede funcionar muy bien igualmente. Qué tal puntúa esta maquinilla? Lo veremos durante la revisión y os daré mis impresiones personales también. Adelante!
Construcción

La Yaqi TFC es una maquinilla DE de dos piezas hecha de aleación de zinc, aluminio y de algunos otros materiales mediante fundición (cabezal) y el mango probablemente torneado. Es una combinación de materiales que tiene sentido dentro del momento en el que se fabricó esta maquinilla por primera vez. Yaqi tenía mucha experiencia y muchas facilidades de producción en moldes de fundición. Es lógico que para esta maquinilla también usaran ese conocimiento.
Material: Zamak (cabezal), aluminio (mango), latón, acero inoxidable
Acabado: Cromado (partes de Zamak) y Anodizado brillante (Aluminio)
Longitud total: 89 mm
Longitud mango: 80 mm
Peso total: 80 gr
Peso cabezal: 55 gr
Ancho tapa: 19,29 mm
Altura tapa 4,36 mm
Diámetro mango: 12,2 mm
Gap: variable mm
Exposición: variable

Como ya os he comentado, esta maquinilla está inspirada en una maquinilla icónica. Esta maquinilla no es nada menos que la Gibbs modelo 15 o 17. Menciono los dos modelos porque hay muy poca diferencia entre las dos y estas diferencias solamente son cosméticas, no hay diferencias en el funcionamiento ni en la geometría de las dos.


La Gibbs 15/17 se empezó producir a mediados de los 1930s en Francia por Thibaud Gibbs & Cie. En esos tiempos, una maquinilla ajustable como la Gibbs era casi única porque representaba un salto gigante hacia adelante en las maquinillas de afeitar. Primero porque era una maquinilla ajustable. Tenemos que recordar que en los 1930s, las maquinillas más producidas eran las típicas Tech con peine abierto. Comparadas con estas Gibbs, las Techs era como comparar una tienda de campaña con un chalet de lujo.




La empresa Gibbs se fundó a finales del siglo XIX como fabricante de jabones y perfumes y en 1920 esta empresa se había convertido en un gigante dentro del mercado francés del cuidado personal. Fueron altamente exitosos compaginando sus propias maquinillas de afeitar con sus jabones, cremas y otros productos de cuidado personal.

Todo ya se ha inventado en el mundo del afeitado y Gibbs también conocía esa regla fundacional. Habían visto que vender maquinillas de afeitar de tan buena calidad no les iba a aportar ingresos recurrentes y por eso patentaron unas cuchillas “especiales” que tenían unos boquetes en los laterales cortos y que eran necesarias para poder usar las maquinillas Gibbs ya que estas llevaban unos tetones en esos lugares que impedían usar cuchillas que no llevaran esos agujeros en esa ubicación. Obviamente, la idea de modificar los cabezales de las maquinillas para aceptar solamente las cuchillas del fabricante, no era nueva. El bueno de King C. Gillette ya lo había hecho con su guía central que obligaba a los usuarios comprar las nuevas cuchillas Gillette que llevaban una ranura longitudinal por el centro.


A Gibbs esto le aseguraba ingresos recurrentes de las cuchillas pero no hay poco que no llegue ni mucho que no se acabe porque en los años 1950-60 las maquinillas desechables y los cabezales de repuesto empezaron a copar el mercado y todas las maquinillas vintage, quedaron desfasadas por el marketing y la gestión de empresa que no por su funcionalidad.


Sobre 1950, Unilever compró Thibaud Gibbs y Cie y no lo hizo por sus maquinillas de afeitar pero lo hizo por sus productos de cuidado personal y su cuota de mercado. Gibbs era una marca muy fuerte en jabones, cremas, perfumes y habían lanzado una pasta de dientes muy exitosa. Eso era la parte de la cartera que interesaba a Unilever y cuando compró la empresa, se centró en esos productos y eliminó las maquinillas de afeitar tradicionales. Más tarde Unilever introdujo la marca de Signal sustituyendo al nombre Gibbs y Signal sigue siendo hoy en día una de las marcas más fuertes de Unilever en el continente Europeo.

Hoy en día las maquinillas ajustables de Gibbs siguen siendo muy buscadas y muy apreciadas en el mercado de segunda mano. No son perfectas porque hay modelos que llevaban un mango hecho de bakelita que se podía rajar si se apretaba mucho la rosca pero aún así, el funcionamiento y su fabricación son muy buenos. Si las maquinillas siguen siendo apreciadas por su funcionamiento y su estética hoy en día, imaginaros cómo serían en el siglo XX.

Adelantadas a su tiempo. También el hecho que varias otras marcas se han inspirado en este diseño, llama la atención. La Rex Ambassador, la OliBlade, la Heritage Collection que hace replicas para cuchillas modernas y la Pearl Flexi son ejemplos conocidos y son una fiel representación de no solo una maquinilla específica pero de un diseño que era revolucionario y muy funcional.

Pero volvamos a la Yaqi que tenemos ante nosotros y empecemos por la tapa. La tapa de la TFC tiene una curvatura bastante aplanada, solo tiene una altura de linea de corte a tope de 4,36 mm y tiene un ancho de 19,29 mm. Eso la hace relativamente plana y ancha lo que ya nos da una idea sobre cómo puede salir la cuchilla del cabezal.

Mirando la tapa en perfil, vemos la confirmación de lo que ya hemos medido. La curvatura interior de la tapa es aún más aplanada que la curvatura exterior creando una salida de la cuchilla bastante recta.

En el interior de la tapa vemos una configuración conocida. Dos guías cilíndricas y una barra central más larga con una rosca al final. Las guías son pequeñas y dejan bastante espacio hasta los puntos de contacto con la cuchilla. La barra central se ajusta mucho mejor al agujero central de la cuchilla. El resto de la tapa es lisa y cromada.

Una cosa que quiero mencionar aparte es la rosca de la tapa. En mi ejemplar esta rosca está algo gastada y se lo atribuyo al material y la “antigüedad” de este modelo. También hay un roce en el interior del mango con la tuerca que se usa para enroscar. Todo esto no existe en los modelos de materiales más “nobles” porque la fabricación se hace mediante CNC y las tolerancias se ajustan mucho mejor. Desconozco si estos desajustes de mi ejemplar son notorios porque no soy el primer propietario de esta maquinilla y no sé la vida que ha tenido pero sí lo quiero mencionar como algo que he visto.

En el interior de la placa base vemos una superficie rugosa típica de una pieza de fundición que no se ha pulido antes de cromar. El cromado no es el más brillante pero en esta ubicación tampoco tiene un uso estético. Aquí simplemente tiene que proteger el Zamak de las influencias externas ya que este material es muy reactivo y se degrada rápidamente sin protección externa.

Las superficies de fijación en los laterales largos del cuerpo central de la placa son estrechos y tienen la misma superficie rugosa que el resto de la placa. La fijación es buena porque la cuchilla encuentra soporte en el techo del interior. El interior de la tapa entra en contacto con la cuchilla y la soporta. Eso ayuda mucho en su inmovilización. La tapa acompaña la cuchilla después del punto de fijación.

En realidad, la placa base se compone de dos piezas. La parte central que he descrito ya y la parte por debajo de este cuerpo central que contiene el peine y el cuello que reposa sobre la tuerca de ajuste. El cuerpo central contiene dos aletas rectangulares en sus laterales que encajan en dos aperturas laterales de la parte inferior de la placa. Esto asegura un posicionamiento y un movimiento correcto.

El cuello que sale de la parte inferior de la pieza que contiene el peine, queda sobre la tuerca de ajuste. Al usar esta tuerca, la parte con el peine se puede subir o bajar así modificando el gap. Entre la pieza del cuerpo central y la pieza que contiene el peine se encuentra un muelle que hace que estas dos piezas se separen al aflojar la tuerca y que se junten al apretarla. Es un sistema simple pero suficientemente sofisticado para poder funcionar muy bien sin crear un cabezal de dimensiones grandes.

En la parte inferior de la placa base vemos los dos agujeros de las guías, el cuello con las indicaciones de las diferentes posiciones. Estas marcas van estampadas pero no pintadas pero son bastante grandes a la vista. Otro grabado que lleva es el típico “DLC-YAQI” en un lateral corto de la placa inferior.

Si desmontamos la maquinilla, algo que se hace fácilmente, podemos ver que la pieza del cuerpo central tiene una rosca interna que traspasa ese cuello de la pieza del peine donde acciona la tuerca. La tuerca permite mantener las dos piezas unidas y apretar o aflojar las acerca o separa respectivamente. La rosca y tuerca funcionan bien aunque con algo de holgura.

Esta misma rosca también se usa para enrocar el mango hueco. Todo esto es hueco porque tiene que poder pasar la tuerca de fijación que se introduce por la parte inferior del mango. La barra de la tapa traspasa la rosca central y sobresale en el interior del mango donde se encuentra con la tuerca de fijación y se pueden enroscar. Y así se monta la maquinilla.

El acabado está en linea con la maquinilla que es. El cromado es adecuado pero nada especial. Todas las roscas y tuercas funcionan adecuadamente pero no son un ejemplo de ajustes de laboratorio. Las esquinas y los bordes podrían estar algo más redondeados y/o pulidos para no ser tan pronunciados pero son funcionales. Es una maquinilla en linea de lo que son las maquinillas funcionales antes que estéticas.
Y lo mismo lo vemos en las tolerancias. Ya he nombrado la holgura en las roscas y la holgura que tienen las guías de la tapa. La tapa y la placa base encajan bien y tienen un ajuste mayor y se benefician de la barra larga que tiene la rosca central. Esta tiene más superficie de contacto en el interior del cuello y eso la posiciona mejor. Aún así, las tolerancias podrían haber sido algo mejores.

La forma del cabezal y del peine crea un plano de afeitado muy cómodo. El ancho de la placa base es de 25,6 mm. Esto crea una base ancha para el punto inferior del plano de afeitado así aplanando esa linea imaginaria entre peine y tapa con la cuchilla por medio. Otras maquinillas, que también considero cómodas en esto, no llegan a esos 25,6 mm. Ejemplos son la R6, la Alpha Outlaw Evo, la OliWorks M3teorite o la icónica R89 de Mühle. Hay una maquinilla que tiene un carácter más “directo” en su corte pero que sí tiene un ancho de 25,6 mm…la Rex Ambassador. Será coincidencia?

El peine tiene rebajes bastante profundos y colocados diagonalmente. Esto asegura una buena lubricación hasta el filo y también un estiramiento ligero de la piel ante de llegar el filo. Esta clase de rebajas ya las hemos visto en varias maquinillas como en la Alpha Outlaw original, la Merkur 34c o la Mühle R89. Es una combinación de peine y cabezal cómodo.
Puntuación: 14 puntos
Material/Construcción: 3
Acabado: 3
Tolerancias: 3
Forma cabezal/ peine: 4
Agarre

El mango está hecho de aluminio y tiene un anodizado brillante y algo resbaladizo. El moleteado es contundente y eso ayuda mucho a encontrar la fricción que uno necesita para poder manejar la maquinilla. La tuerca de fijación es otro punto de agarre que tiene un moleteado notable. Si esa tuerca fuera un poco más gruesa, el agarre mejoraría considerablemente porque está ubicada en una buena posición para ser un ancla.



Debajo del dial de ajuste hay un rebaje que ofrece un punto perfecto para colocar el pulgar y el índice en un agarre convencional. En el agarre horizontal este punto también se puede utilizar pero no en el agarre invertido. En este último agarre se puede usar el rebaje por encima del dial de ajuste. El mango no es demasiado largo y ofrece un agarre de dos dedos y medio.

El confort es alto. Los materiales son agradables al tacto y el moleteado no molesta. Los bordes de los rebajes son definidos pero tampoco molestan. El control sobre la maquinilla no es de los más cómodos. Y la causa no la encontramos en el mango y el agarre pero tampoco encontramos ahí la solución. Lo abordaremos en el apartado del equilibrio y el peso. Eso es la causa.
El cabezal desliza muy bien. Por la concentración del peso, el ángulo del plano de afeitado cómodo, el peine con rebajes que lubrican muy bien y tensan la piel y el material cromado que también reduce la fricción considerablemente. Todo contribuye a ese deslizamiento que es muy bueno.
Puntuación: 17 puntos
Seco/Mojado: 4
Confort: 5
Control: 3
Deslizamiento cabezal: 5
Manejo

El control sobre la maquinilla depende en parte del agarre que ofrece. Con mucho agarre se maneja mejor que con poco, eso suena lógico espero. Pero el agarre es más importante si el peso de la maquinilla es más elevado. Y es aún más importante si no solamente el peso pero también el equilibrio está inclinado hacia el cabezal.

Y eso es lo que ocurre en esta maquinilla. La maquinilla pesa 80 gramos de los cuales 55 se encuentran en el cabezal. Eso quiere decir que aunque agarres la maquinilla por encima del dial de ajuste, vas a notar ese peso del cabezal. El mango hueco de aluminio no puede contrarrestar el peso de un cabezal de Zamak. Equilibrio no hay pero el peso sí que es algo más reducido que esos 100 gramos de listón que tenemos en este mundo. Para la maquinilla que es, es ligera.

Cambiar la cuchilla es muy seguro y cómodo. Si colocamos la tapa en la meseta y colocamos su cuchilla podemos colocar el resto de la maquinilla encima y apretar la tuerca de fijación a distancia. Más seguro imposible. Desmontar funciona del mismo modo. Nunca tenemos que acercar los dedos al (des)enroscar la tuerca de fijación.
También la limpieza se hace relativamente bien. Y digo relativamente por unas cuantas razones. El interior de la tapa es lisa, eso ayuda. Sí que tiene tres obstáculos. El resto de la maquinilla se puede desmontar y eso también facilita la limpieza mucho…pero hay que desmontarla. No todo el mundo hará eso y ahí puede cambiar la cosa. Los recubrimientos son fáciles de limpiar también y los peines se enjuagan bien.
Puntuación: 15
Equilibrio: 3
Peso: 5
Modelo:3
Limpieza:4
Afeitado

Y cómo afeita la Yaqi The Final Cut hecha de Zamak? Pues diferente a la versión de latón o la de acero inoxidable. Como se puede ver en la tabla que puse al principio de la revisión, estas dos últimas tienen un espaciamiento diferente que la primera que salió al mercado hecha de Zamak. Son más moderadas y tienen un punto mínimo mucho más bajo que la de Zamak.
Y eso se nota. Esta versión de Zamak tiene su punto de eficiencia. En dial 1 y 2 es eficiente pero esconde bastante el filo dentro del plano de afeitado. Lo que sí ofrece es poder aplicar presión en esos diales para acercar más la piel al filo. No tiene exposición positiva (que acerca el filo a la piel) pero te permite acercar la piel al filo. Con el peso concentrado en el cabezal, es fácil presionar.

Dial 3 sería el equilibrio para mí entre eficiencia e indulgencia. Si bajo del 3, podría usarla más como auto piloto y si subo del 3 tendría que pone cada vez más atención a lo que hago. Desde el dial 4 ya se nota muy bien el filo y me podría hacer la pregunta si alguien verdaderamente necesita que una maquinilla ajustable tenga una posición con un gap de 1,60 mm y una exposición positiva. Me parece algo demasiado de lo bueno porque el resultado con el dial 4 no es notablemente peor.
Ya he comentado que la cuchilla no se curva demasiado hacia abajo por la tapa y sale relativamente recto del buzón del cabezal. Al tener una placa base ancha, el plano de afeitado compensa ese filo recto y se consigue crear un ángulo de corte moderado. No por la curvatura de la hoja pero por el ángulo del plano de afeitado.
Pero esta maquinilla regula su intensidad bajando el peine hacia abajo y hacia arriba. Al bajar el peine, ese plano de afeitado que era moderado en dial 1, se convierte cada vez más en un plano de afeitado más vertical así incrementando no solamente la exposición del filo pero también incrementando el ángulo de corte. Dos por el precio de uno.

Es un incremento de eficiencia exponencial. Esta maquinilla es un ejemplo de manual de una maquinilla que tiene dos o tres posiciones de dial usables para cada usuario pero poco más. Y me atrevo a decir que la 5 y la 6 quedarán para los más osados. El espacionamiento de los gaps en una maquinilla ajustable siempre es el elemento más difícil de regular. Dónde empiezas? Dónde te atreves terminar? Qué saltos incorporas entre posiciones? Esta última pregunta no tiene sentido doble aunque lo pueda parecer y quiero recalcar que es uno de los retos más grandes en las ajustables.

Esta TFC ofrece una variación muy grande y aunque eso pueda parecer problemático, no tiene porque serlo. La tuerca no se posiciona en las seis posiciones que van marcadas en el cuello pero hay infinitas posiciones entre los diales. Como es una tuerca, no hace “clicks”. La tuerca es muy fácil y cómoda de manipular y no se mueve durante el afeitado. Aún así, creo que empieza un poco alto y tiene un final donde cabe un camión porque es posible darle dos vueltas completas al dial lo que sería la posición 12.
El cabezal permite un control muy preciso. Ese plano de afeitado amplio y cómodo lo asegura. También el hecho que se pueda añadir presión ayuda a poder afeitar bien esas superficies que son más difíciles de afeitar. La tapa baja, el peine y el buen deslizamiento son otras razones. El único punto que le puedo restar es por esas esquinas algo puntiagudas que pueden picar un poco.


La cuchilla influye a según la posición del dial que utilices. Un dial bajo esconde más la cuchilla y ofrece un funcionamiento más dependiente del plano de afeitado y la presión. Un dial más alto expone (mucho) más el filo y lo pone en primera fila. Ahí la cuchilla toma protagonismo. Yo no recomiendo usar ninguna maquinilla con una cuchilla menos afilada pero en esta hay algo de margen de modulación con el dial.

Normalmente las maquinillas ajustables ofrecen un margen de indulgencia alto porque se puede modular el gap. En esta he estado dudando un poco entre una puntuación máxima o un punto menos. Al final he decidido darle 5 puntos porque creo que, aunque su punto mínimo es bastante amplio en términos de gap, sí que ofrece ese plano de afeitado muy cómodo y seguro. Eso la salva. A partir del dial 3 las cosas ya cambian y es algo más intencionada en su corte. Las últimas dos posiciones hay que llevarlas con calma.
Puntuación: 18 puntos
Apurado: 5
Control cabezal: 4
Cuchilla: 4
Indulgente: 5
Calidad/Precio

La TFC de Yaqi me parece una maquinilla guapa. Tiene su brillo por el cromado y el anodizado del aluminio y no le queda mal. Es un poco artificial comparado con el brillo que puede ofrecer una de acero inoxidable pero también es un precio diferente. Su mango contrastante me parece muy distintivo y el punto rojo en el dial le da un toque también. Me gusta.

Creo que por 30 Euros no se puede pedir mucho más. Es más, si la hubiera conocido cuando escribí mi artículo de maquinillas por menos de 30 Euros, la hubiera incluido seguro! Por ese precio me parece muy competente. No es perfecta porque tiene diales que no todos vamos a usar pero aunque solo usemos dos o tres, ya ganamos. Además, si te va bien el espacionamiento que lleva, funciona muy bien.

No creo que el precio suba mucho. Sigue siendo una maquinilla modesta que se distingue más por el diseño que usa de la Gibbs que por los materiales, acabados o tolerancias. Pero vuelvo a nombrar su precio…por ese dinero lo hace bien. No será una maquinilla con la que se pueda especular pero sí que puede ser una maquinilla que ocupe un sitio en una colección. Ya cuando salió esta maquinilla, Yaqi estaba pensando en inspirarse en maquinillas vintage. Y lo siguen haciendo.

Yo no podría vivir con esta maquinilla a diario pero eso no se lo atribuyo a ella. El problema que tienen las maquinillas es las que ya he catado. Hay muchas ahí afuera y hay mucho bueno. Esta funciona bien, es económica y tiene un diseño icónico y por eso se gana 3 puntos. Pero no más.
Puntuación: 13 puntos
Estética: 4
Recompensa: 5
Valor en 25: 1
Única maquinilla: 3
Conclusión

Con la TFC Yaqi ya avisaba. Esta maquinilla dice claramente que Yaqi no se limita a diseños nuevos o contemporáneos. Los diseños más vintage también forman una fuente de inspiración para nuestros amigos Chinos. La Gibbs 15/17 es una maquinilla que llamaba la atención cuando salió y lo sigue haciendo hoy en día. Estos Chinos no se equivocaron cuando la incluyeron en su cartera de modelos.

La Yaqi Ultima es la versión de acero inoxidable y aquí hemos probado la versión slope que es una slant. Lo que más resaltaba de esa maquinilla era su fabricación, acabado y ajuste impresionante. Una maquinilla muy bien fabricada. Lo que he visto de la versión de latón es igual de impresionante además de tener ese color dorado y esa textura más sedosa. Las dos son maquinillas impresionantes.

Esta The Final Cut no es como sus hermanas. No es fea, no es incompetente y no deslumbra pero tampoco es cara, tiene un plano de afeitado súper cómodo y afeita de lujo si los primeros dos diales te sirven. De las tres es el patito feo pero todos sabemos que, al final, ese patito feo puede ser un acierto total. Si no te importan los brillos ni los materiales y sí tu cartera, esta cumple.
Puntuación final: 77 puntos