¿Qué impulsó al mítico John Wayne a encasquetarse ese bicho en la película “El Álamo”?, porque francamente, en mi modesta opinión le sienta como el culo. “Exigencias del guion” no me vale, era él también el director del filme.
En definitiva, un misterio. Es de esas cosas que te marcan de pequeño…
Además será por sombreros, de hecho la película es una antología sombreril, en un contexto épico, etc.
Está semana me he comprado una boina de la mítica casa guipuzcoana Elosegui.
Es el modelo que no lleva forro ni elástico, es un poco más pequeña que la tradicional en negro o rojo y está disponible en una gama bastante amplia de colores. Está hecha de lana merino 100% y tiene un precio bastante contenido. Me la he cogido en marrón chocolate.
Me gustan mucho los sombreros, siempre que paso por la puerta de una sombrerería me quedo embobado. Pero cuando he probado a llevar uno nunca ha terminado cuajando por dos motivos (lo de dar el cante me ha traído siempre bastante sin cuidado):
A la mínima me suda mucho la cabeza con ellos y cuando me lo quito llevo el pelo aplastado y churretoso. Una gran amiga dice que lo de los sombreros es para la gente con muy buen pelo o para la gente sin pelo ninguno, pero que a los que tenemos pelo de ratón -como ella y como yo- no nos va bien; y creo que tiene bastante razón.
Cuando entras a algún sitio es una movida dónde dejarlo y qué hacer con él. Si en este mundo absurdo y sin percheros en el que vivimos ya cuesta encontrar dónde dejar el abrigo como lleves uno un poco largo o que no quieras aburruñar, lo del sombrero ya…
A ver si lo de la boina me sirve para coger costumbre, me gusta cómo me queda y tiene la ventaja de que puedes doblarla y guardártela en un bolsillo.
Ya me compré una hace años en Hondarribia, pero era de las tradicionales, que son más grandes, y encima tuve la ocurrencia de comprarla en rojo. Al final pareces un ertzaina y no me la he puesto más de dos veces.
En eso estoy totalmente de acuerdo contigo. Son pocos los sitios donde dejarlo.
Por eso cuando fui a comer a Isidro en Salamanca y lo primero que me preguntaron es “¿le guardo el sombrero?” casi se me saltan las lágrimas.
Como si no llevo sombrero, o gorra, ya me siento como desnudo, lo último de lo que he cogido costumbre es, directamente, dejarlo en una silla vacía. Se siente, que pongan colgadores.
Lo del pelo, cuando lo llevo más largo, es.cierto que pasa, se te aplasta. Como normalmente llevo bastante rapados los lados, el efecto es menor. Respecto a dónde dejarlo, en mi caso suelo usar una silla, ojalá hubiera mejores soluciones. A ver si empiezan a llevarlo los hipsters, se pone de moda, y colocan percheros. En el trabajo no tengo problema, tengo perchero.
Yo esta navidad me auto regale este Open Road de Stetson, Golden Valley Edición limitada, ya no hay. Este es especial para Salidas rockeras significativas y Buenas cenas.