Hacía tiempo que no leía uno de este pájaro, así que me atreví con éste. Por resumir: truño de dimensiones épicas.
737 páginas en mi ebook, de las cuales de “novela” no debe haber más de un 30%. El resto, largas explicaciones sobre todos los monumentos de Praga, sobre teorías más o menos admitidas de lo que ahora se ha dado por llamar “supraconciencia”, etc.
Lo dicho, yo no lo recomiendo, pero si alguno se atreve, avisado queda.
Sólo comentar un libro muy interesante de Saramago: ensayo sobre la ceguera.
Segunda vez que me lo leo y me ha vuelto a encantar. Libro profundo, duro y de los que te hacen darle al coco y preguntarte cosas de la condición humana.
Si no lo habéis leído os animo a ello!!
Pues yo fui incapaz de acabarlo. Se me hacía imposible seguir el hilo por la ausencia de signos de puntuación.
Desde luego el autor tiene un estilo muy personal pero si consigues “seguirle el juego” creo que merece la pena. Pero para gustos los jabones… Ese libro en concreto me parece una delicia!
Me gustó mucho ![]()
He hecho una relectura de “El huevo del cuco”, apasionante relato de como Clifford Stoll, astrónomo de formación recauchutado como administrador de sistemas en la universidad de Berkeley, se acaba enfrentando en duelo singular a un hacker alemán que invadía los ordenadores de “Arpanet”, precursora de Internet, y desde ahí incursionaba en “Milnet”, la red militar de los Estados Unidos de Amerrika por aquel entonces, para vender los datos ¡¡A LA KGB!!. Cita por cierto a Pengo y compañía, los miembros de la famosa banda de hackers “El club de caos informático”, mala gente.
También explica como el hijo de un alto cargo de la NSA, Robert T.Morris, crea el primer gusano de Internet para impresionar a papá y hunde la red durante un par de días, la lió parda, el famoso “Morris Worm”.
La acción transcurre en los años ochenta, para cualquier viejuno que haya conocido los sistemas Unix y Vax/VMS de Digital resulta muy entretenida. Eso sí, la traducción deja mucho que desear, en lugar de “Sistema operativo” dice “Sistema de operaciones”, “Ficha” en lugar de “Fichero”, etc.
Total, que acabo el libro pensando “¡Joder, qué tío!”, y luego investigo a Clifford Stoll en YouTube y descubro a este científico histriónico:
Si activáis subtítulos y pincháis “Opciones > Subtítulos > Traducir automáticamente Inglés a Español” tendréis una idea de qué va el relato.
¿Recomiendo su lectura?
Pues no ![]()
Acabo de leer un cómic que me ha encantado: “Istrati”.
Narra la vida del escritor rumano Panait Istrati, quien fue calificado por la prensa en su momento “El Gorki de los Balcanes” (no he leído nada de Gorki, pero suena definitivo) o “El Dostoievski rumano”.
La acción se sitúa a comienzos del siglo XX. El primer volumen (el azul) narra las peripecias del joven Panait (“Panaitaki” lo llama cariñosamente su madre) desde la niñez hasta que prende en él la necesidad de poner por escrito sus vivencias como vagabundo en Turquía, Grecia y Egipto. Al comienzo del relato Panait ha muerto de tuberculosis, la historia se la cuenta a una periodista su amigo y benefactor Georges Ionesco, un rumano residente en París, de profesión zapatero.
Istrati es un idealista y muy trabajador, pero inconstante y un gorrón consumado, abusa de todo aquel que se le pone por enmedio, como es habitual en estos casos. El segundo volumen, un poco más cansino, narra la historia de Istrati literato. Encumbrado como escritor comprometido los soviéticos lo invitan a visitar Rusia y conocer en primera persona el “milagro comunista”, un año después Istrati vuelve a París horrorizado.
El autor del cómic, “Golo”, me parece un genio.
Total, que acabo el cómic y siento la imperiosa necesidad de leer su opera prima, “Kyra Kyralina”, pero como no la compre por Amazon lo llevo claro.
Pego enlace del personaje:

Por krom y el chuache esto no engaña a nadie.
Esos si q los disfruté!
Yo lo leí en dos partes distanciadas en el espacio tiempo. Empieza cojonudo y a partir del viaje, se me empezó a hacer bola, seguí hasta la mitad como un campeón hasta que dije, ya lo retomaré. Al tiempo lo terminé.
Ya se ha hablado de el antes aquí y bueno, detallado es…verdad o no …
Muy detallado, pero la verdad es que es un libro que podría dejar de tenerlo y no pasaría nada.
Saludos.
Yo lo mandé a tomar viento. Creo que le sobran al menos 400 páginas
Al final te venció ![]()
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Totalmente, y mira que me hubiera gustado leer los últimos días de Jesús.
Creo que hay algún libro, o edición, o yo que sé cómo llamarlo, en la que alguien con permiso de JJ Benítez recopiló únicamente las partes de la vida de Jesús. Te quitas todas las anotaciones a pie de página sobre los “swivels” y demás partes del libro que podrían sobrarle.
Además si mal no recuerdo era gratuito.
Muchas gracias. Lo buscaré.
Sí, san Lucas, por ejemplo, se viene llamando “Evangelios” ![]()
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Es coña, @Jgr .
Lo cierto es que llevas razón, los rollazos de los swivels o como se llamen y demás son infumables.
Llevo una semana enfrascado en la lectura de “Casa de hojas”, de Mark Z. Danielewski.
El tema va de un afamado fotoperiodista de New York que se instala con su familia en una casa del siglo XVIII en Virginia y decide hacer un video reportaje (“El expediente Navidson”) del proceso de mudanza en plan Dogma, es decir sin voces en off ni manipuladoras melodías de fondo. Pasados unos días comprueba que la casa el seis milímetros más ancha por dentro que por fuera y se obsesiona, luego de pronto aparece una pequeña puerta que une su dormitorio con el de sus hijos, etc. La historia la narra Johnny Truant, poliadicto y tatuador aprendiz en San Francisco, que por casualidad se hace con un arcón, “la cosa”, que contiene las anotaciones de un tal “Zampanò” sobre una película de culto llamada “El expediente Navidson”.
Me recuerda a “La broma infinita” (que no acabé), pero es el mismo tipo de novela que “El barco de Teseo”. La novela tiene dos niveles: (1) El expediente Navidson propiamente dicho narrado por Zampanò, y (2) las delirantes anotaciones en formato courier de Johnny Truant.
Es mi segundo intento de lectura. El primero fue en agosto, pero venía de leer a Lovecraft y hacía un calor de copón, así que lo planté.
Donde debería constar la típica dedicatoria “A mi mujer Luisa Fernanda que estuvo junto a mi durante todo el proceso ble ble blé” pone lacónicamente “Esto no es para ti”, ¡coñe!, y en el primer capítulo “Muss es sein?” ¿De qué me suena…? ¡La insoportable levedad del ser! Take my Money!
He comenzado de nuevo y estoy enganchadísimo.
Decir que ya he acabado la lectura de “Casa de hojas”. Ha sido duro, no lo negaré, y estoy psíquicamente agotado.
Hablaré con mi cuñado, que es médico, para que me recete algún refuerzo con calcio y magnesio, Glutaneurina B6 o algo así, aunque la última vez que recurrí a él me recomendó entre risas que comiese plátanos, por lo del potasio (¿o era magnesio?, bueno, lo que sea). Después de todo lo que hice por él tras su divorcio y así me lo paga…
Eso sí, tras la lectura siento que mis sinapsis se han realineado, y diría que ahora el pelo me crece más fuerte. Soy un hombre nuevo, aunque no necesariamente mejor.
(Dios mío, parezco el mismísimo Johnny Truant)
Recomiendo su lectura: Pues no.
“El cuaderno gris” es una OBRA MAESTRA. Yo, que soy castellanoparlante de nacimiento, pero que viví cuatro años en Cataluña, y leo y entiendo el catalán perfectamente, decidí leerlo en catalán, la lengua en que fue escrito. Y lo disfruté. Pla es un genio. Luego leí otras obras suyas en castellano, o traducidas al castellano, y me gustó mucho más leerlo en su lengua materna. Se capta todavía más el humor y la socarronería de Pla. “El Quadern Gris” es una de las obras cumbre de la literatura española, léase en el idioma en que se lea.
Pues precisamente llevo unas semanas leyendo “El cuaderno gris” y me encanta, pero hago pausas porque es tan personal que no quiero acabar abducido. Me hace gracia porque conozco bastante bien Palafrugell y el carácter socarrón de los ampurdaneses.
Veraneé durante años en Pals, que está un poco más arriba, concretamente en la zona de la playa de Pals. Los de allí a los barceloneses nos llamaban “pixapins” (mea pinos). De pequeño me paseaba por las enormes pinedas que había plantado sobre los humedales del río Daró un tal Sr. Coll, un indiano que en el siglo XIX hizo fortuna en Cuba fabricando cerillas. Exploraba aquellos bosques en busca de espárragos, pebrassos, rovellons y pinatells, o bien recogiendo piñas piñoneras, y de pronto tropezaba con mojones de piedra que indicaban que aquello era propiedad del señor Coll, ponía “COLL”.
Recuerdo algunas tardes volviendo a casa haberme cruzado con un payés que volvía a Masos de Pals subido en una bicicleta enorme que vestía una americana de color marronaceo, boina del mismo color, un zurrón en la espalda y los bajos de los pantalones sujetos con un cordón. Era el vivo retrato del general Savalls (en bicicleta) que he pegado en el post anterior, tenía su misma mirada, como si le hubiese “dado un viento”. Al verme salir de aquel monocultivo de pinos debía pensar “pixapins!!”, yo por si acaso no le daba la espalda, por si era carlista.
Era un pixapins tan asilvestrado que sabía distinguir de un vistazo una piña comida por una ardilla de otra comida por un ratón. Para granjearme la amistad de los palenses participé voluntariamente en la recogida de pollos en una granja (tres en cada mano cogidos por las patas, ¡qué mal rato pasé!) e incluso asistí al parto de una perra. Por las tardes bajaba a la playa con mi padre, clavábamos las cañas y pescábamos con rosca. Un poco más allá, delante de las antenas de “Radio Liberty”, la playa estaba llena en abundancia de alemanas y francesas tomando el sol en perfecto contacto con la naturaleza, es decir en bolas, en definitiva era el paraíso terrenal. Ahora todo son torres adosadas y coches por doquier aparcados en zona azul, ya no queda nada de todo aquello, es “otra cosa”.
Tengo que acercarme a “La Pera” para ver de cerca la casa en la que vivió Josep Pla y hacer unas fotos.
