Así es, no me había acordado de ese hilo…
En su día me leí Las enseñanzas de Don Juan, el de Castaneda. Está bien lo que dice del chamanismo y el uso de plantas como el peyote para ver las cosas de otra manera. Es una lectura bastante diferente a lo habitual.
Durante mi lectura me enrolle con una chica ese verano del 97 super bonita.
(No voy a dar detalles,pero era un bombón)![]()
P.D. Ahora estoy tratando de leer las Mil y una noches en dialecto o lengua valenciana.
¡Hombreeeee!, Carlos Castaneda, referente en mi juventud.
Pega foto coñe.
En esa época no tenía móvil y creo que los que había eran ladrillos sin cámara incorporada.Habian cámara de fotos,pero era un pequeño lujo.
No era costumbre o muy habitual como hoy día.
Solo puedo decirte que era como una sirena
.
Ya perdí contacto y no supe más de ella.
Así es la vida
.
Cosas que he leído o releído últimamente:
Ese es un imprescindible, muy corto, de fácil lectura y que abre debates. De hecho tengo un forum con algunos amigos tras haber terminado de leerlo:
Soy más epicureo que estoico y, desde luego, más epicureo que pseudoestoico moderno, pero cada pocos años vuelvo a leer esto:
Este libro divulgativo es muy interesante, eso sí, me pone en perspectiva del daño que le hago a mi cuerpo con tanta deuda de sueño desde hace demasiados años:
Bukowski me retrotrae a mi adolescencia a finales de los ochenta y principios de los noventa. Cuando quiero desengrasar, releo alguno suyo:
Y, por último, este de Amiri Baraka, imprescindible para un público determinado. ¿Recomendado? No recomiendo libros nunca, no conozco tanto a la gente:
Este libro aparece en todas las listas de libros que hay que leer sí o sí y la verdad es que no me ha parecido nada del otro jueves.
Yo creo que se debe a que cuando fui adolescente, tuve mi época de entusiasmo por la segunda guerra mundial, el régimen nazi desde su nacimiento a el fin de sus días, las contiendas bélicas, los campos de concentración, etc. y entendía muy bien el horror y la vida de los campos de exterminio y éste relato sólo es una más de aquellas historias de sufrimiento y supervivencia que había leído.
Desde luego que si nunca has profundizado sobre el tema (y mira que el cine lo ha explotado hasta la saciedad) es posible que este libro te sacuda por dentro, pero si ya conoces un poco de la historia de los campos de concentración y de la barbarie que se perpetró en aquellos infiernos, este libro no aporta gran cosa y en las fechas actuales, como mensaje psicológico, ha sido ampliamente superado.
Yo estoy a la espera del 8vo libro de Dungeon crawler Carl chef’s kiss
Yo acabé empachado con las aventuras de Sven Hassel a bordo de un Panzer junto a Hermanito, Julius Heide, el mítico Porta (el de la chistera amarilla) y compañía, libros de los cuales ya se ha hablado en este hilo, por cierto.
Yo lo recomiendo porque Frankl trata de responder a una pregunta:
¿Por qué unos prisioneros se dejaban morir? ¿Por qué otros seguían aguantando contra toda esperanza?
Él ofrece una respuesta que se puede aceptar o no: Porque la vida de unos tenía un sentido, y la de otros había dejado de tenerla. El sentido puede parece algo banal, como en su caso: Soñaba sobre todo con exponer en una conferencia lo que iba analizando en el campo, desde su punto de vista psicológico y, por supuesto, volver a ver a los suyos, especialmente a su esposa. Eso dotaba a una vida de mierda un sentido, una esperanza (que en lo de volver a ver a los suyos fue por desgracia, vana).
Cuanto menos es interesante desde el punto de vista de historia de la psicología.
Perdonad el tocho, lo que quiero decir es que no es un libro que explique el qué pasó (historia), es un libro que trata de explicar el para qué pasó (psicología).
Gracias por la recomendación ha sido una lectura de lo más interesante, me llamó la atención y decidí leerlo una tarde para desconectar del de Ayn Rand justo con algo que estuviera en sus antípodas, me gusta conocer planteamientos divergentes y no caer en cámaras de eco.
El caso es que en ciertos puntos puedo estar de acuerdo con el autor, como en el exceso de burocracia y, unida a esta, los trabajos que no aportan un valor real, pero en general no comparto el fondo de la obra.
A modo de broma me he permitido crear un sello para valorarla, espero que nadie se ofenda.

A mi Lemaitre me gusta como escribe. Me he leído varios, aunque este concretamente no. Apuntado ![]()
Yo también he leído a Rand, El manantial, en realidad leo de todo y desde siempre. Rand no me interesó más que para comprender parte del germen del pensamiento del Tea Party, etc., pero había que leerlo. Me gusta leer este tipo de obras dejando a un lado prejuicios y, si lo consigues, estés en línea o no con el autor, al menos te sitúa en el mundo en el que vives.
Por supuesto, no quiero quitarle ningún mérito al libro.
A mi, personalmente, no me ha parecido nada especial ni en su lectura ni en su planteamiento desde el punto de vista de la psicología.
En su tiempo pudo tener un enorme valor a nivel académico y desde luego, como bien has escrito, es historia de la psicología, pero es un tipo de narrativa que ya había leído en una etapa de mi vida en la que me dió fuerte por el tema del holocausto y la segunda guerra mundial en la que los testimonios de muchos supervivientes ya describían en este tipo de conductas humanas.
Por eso decía, que para un lector que desconoce como era la convivencia en aquellos infiernos podría ser interesante su lectura, para mí no lo ha sido.
Yo también pasé por esa etapa segunda guerra mundialera en la adolescencia, ¡y aún no no se me ha pasado! ![]()
Por ahí tengo los libros de Beevor, a ver si los leo:
Esto viene del hilo del humor, para no desvirtuar aquel.
Pues yo disfruté mucho tanto de “Estrecho sendero entre deseos” como de “La música del silencio”, de hecho este último me encantó.
El hecho de no tener trama ni desenlace como tales siendo narrativa ya me resulta muy original, y me flipa cómo muestra el día a dia tan ritualizado de Auri desde su propia introspección, sin un puñetero diálogo.
Además me resultó sorprendente, porque lo que esperaba era una explicación, el origen de Auri y el porqué de su locura, y después de leerlo te quedas casi con más preguntas.
Creo que no conozco a nadie más que le guste “La música del silencio”. ![]()
De hecho, después de comprar el libro (lo compré el primer día que salia a la venta) y leerlo, volví a la librería (lo hago siempre) para comentar el libro, y el librero (friki donde los haya, que en su momento, cuando nadie lo conocía, ¡se trajo a Rothfuss para una firma de libros y charla!) también renegó del libro y de Rothfuss.
Yo conozco a 3 o 4, y curiosamente, para todos supuso su primer contacto con el mundo de las Cronicas del asesino de reyes.
A mí es que Auri me fascina, así que tampoco es raro que me guste el dichoso librito ![]()
Acabo de releer (lo leí por primera vez siendo un zagal, en tiempos ignotos) “Luces de bohemia”, de Ramón María del Valle-Inclán.
La acción transcurre durante una noche en el Madrid de comienzos del siglo XX y narra las últimas horas de la vida del poeta ciego “Max Estrella” en clave de esperpento, de hecho Valle-Inclán es el inventor del género.
Es una obra de teatro. En la escena primera su amigo “Don Latino de Híspalis” (un crápula de cuidado) se presenta en la oscura y lóbrega buhardilla de Max para decirle que sólo ha sacado tres pesetas en lugar de dos duros por venderle unos libros a “Zaratustra”, un librero de viejo. Total, que Max coge su bastón, se pone su capa, su sombrero y se dirige donde Zaratustra guiado por Latino para resolver el entuerto.
La escena segunda comienza así:
Escena segunda
La cueva de Zaratustra en el Pretil de los Consejos. Rimeros de libros hacen escombro y cubren las paredes. Empapelan los cuatro vidrios de una puerta cuatro cromos espeluznantes de un novelón por entregas. En la cueva hacen tertulia el gato, el loro, el can y el librero. Zaratustra, abichado y giboso —la cara de tocino rancio y la bufanda de verde serpiente—, promueve, con su caracterización de fantoche, una aguda y dolorosa disonancia muy emotiva y muy moderna. Encogido en el roto pelote de una silla enana, con los pies entrapados y cepones en la tarima del brasero, guarda la tienda. Un ratón saca el hocico intrigante por un agujero.
ZARATUSTRA: ¡No pienses que no te veo, ladrón!
EL GATO: ¡Fu! ¡Fu! ¡Fu!
El CAN: ¡Guau!
EL LORO: ¡Viva España!
Están en la puerta Max Estrella y Don Latino de Híspalis. El poeta saca el brazo por entre los pliegues de su capa, y lo alza majestuoso, en un ritmo con su clásica cabeza ciega.
MAX: ¡Mal Polonia recibe a un extranjero!
ZARATUSTRA: ¿Qué se ofrece?
MAX: Saludarte, y decirte que tus tratos no me convienen.
(…)
La verdad es que he disfrutado como un gorrino ![]()
Por cierto, el personaje de Max está inspirado en poeta amigo suyo, también alcoholizado, ignorado, ciego por el “mal de Venus” y muerto en la miseria… bueno, no me enrollo.



