Esta revisión trata sobre las Gillette Tech “Ball End” y “Sportsman”

Introducción

No ocurre muchas veces que una revisión tenga dos maquinillas como protagonistas pero hoy es así. Hoy tenemos dos Gillette Tech que adquirí recientemente en el Zoco. Estamos hablando de dos maquinillas que son de la misma familia pero que podríamos decir son de generaciones diferentes. Una maquinilla es la clara sucesora de la otra.
Las dos maquinillas son de la familia Tech, esos modelos que tanta fama le dieron a Gillette y a muchas otras marcas. Este diseño se caracteriza por una tapa y una placa que no dejan espacio abierto entre ellas, poca curvatura de la cuchilla, una fijación extrema y un plano de afeitado amplio con un ángulo de corte reducido.

La primera maquinilla es la más antigua y es la Gillette Tech “Ball End”. Este nombre lo recibe por la pequeña bola (Ball) que tiene en la parte final (End) de su mango y funciona como pomo. La segunda maquinilla es algo más “moderna” y es la Gillette Tech “Sportman” y lleva un mango con un dibujo de triples lineas diagonales que forman rombos.
La Ball End y la Sportman representan cada una su periodo distintivo de producción de las Tech y, aunque ambas fueron producidas en la misma fábrica icónica de Isleworth, tienen sus diferencias características que veremos durante la revisión. Estas diferencias nos ayudan a comprender la situación económica y nos ayudan a datar correctamente las maquinillas. Vamos a volver al pasado con estas dos joyas. Abróchense los cinturones y enciendan el DeLorean que nos vamos al pasado!
Construcción

Estas Gillette Tech son maquinillas de afeitar DE de tres piezas fabricadas de latón y/o de aluminio mediante estampado por prensa. El latón siempre ha sido un material muy competente para fabricar maquinillas de afeitar. Es relativamente duro y resistente, se deja formar fácilmente sin romper y es perfectamente apto para ser recubierto con varios recubrimientos como níquel, plata, oro y con, ya más tarde, cromo.
Ball End
Material: Latón (tapa y placa base) y Aluminio (mango)
Acabado: Niquelado (Latón) y Anodizado brillante (Aluminio)
Longitud total: 79 mm
Longitud mango: 72,4 mm
Peso total: 37 gr
Peso cabezal: 25,6 gr
Ancho tapa: 19,28 mm
Altura tapa 4 mm
Diámetro mango: 9,6 mm
Gap: 0,55 mm
Exposición: Neutra
Sportman
Material: Latón (tapa) y Aluminio (placa base y mango)
Acabado: Niquelado (Latón) y Anodizado brillante (Aluminio)
Longitud total: 78,6 mm
Longitud mango: 72,1 mm
Peso total: 28,4 gr
Peso cabezal: 17,1 gr
Ancho tapa: 19,3 mm
Altura tapa 4 mm
Diámetro mango: 9,6 mm
Gap: 0,55 mm
Exposición: Neutra

Y en el material usado para estas dos maquinillas de la familia Tech podemos encontrar las primeras indicaciones para poder datarlas. La Ball End tiene un mango de aluminio y un cabezal completamente hecho de latón cubierto con níquel. La Sportman también tiene un mango de aluminio y añade una placa base de aluminio también. La tapa sigue siendo de latón.
El latón es el material más antiguo en uso. Las primeras maquinillas de Gillette como las Old Type, las New y las Aristocrats ya se fabricaban de este material y los diferentes modelos llevaban recubrimientos a según su precio y diseño. Hasta principios de los años 50, el latón era el material elegido para la fabricación de la mayoría de las maquinillas.

Ya a principios de los años 50, en 1953 que es el año de la coronación de la Reina Isabel II, Gillette Inglaterra produjo una maquinilla hecha completamente de aluminio. Para celebrar la coronación, Gillette produjo la 1953 No.58 que era una maquinilla de mariposa hecha de aluminio. Solamente tenía el poste central, la barra central, los laterales cortos y las puertas de latón (o acero en algunos casos) niquelado para soportar las fuerzas del sistema de apertura y cierre. También se produjo una de latón para no salirse de lo que era común en la época pero la primera piedra (de aluminio) se había tirado.

En este folleto se ven los tres conjuntos que salieron en 1953 por la coronación de la reina, la No.58 de aluminio con caja roja, una Aristocrat No.66 con caja gris y una No.45 que estéticamente es igual a la Tech Ball End que revisionamos hoy pero la No.45 era hecha completamente de latón niquelado.

La No.58 era un verdadero milagro de ingeniería. Solamente pesaba 34 gramos ya que la mayor parte de sus piezas eran fabricadas de aluminio. Esta fue la primera maquinilla de su generación ya que no se había utilizado el aluminio de esta manera antes. Pesaba la mitad de lo que pesaba su hermana hecha de latón y hoy en día es una de las piezas más buscadas en el mercado de segunda mano.
El aluminio también lo vemos en la Ball End de hoy. Desde 1958 Gillette empezó a cambiar los mangos de latón por mango de aluminio en sus modelos. Se dieron cuenta que podían recortar muchos costes de fabricación y transporte con este cambio sin alterar el funcionamiento de las maquinillas demasiado. El cabezal seguía siendo fabricado de latón para poder mantener un buen nivel de tolerancias.

La fábrica de Isleworth era el punto donde se concentraba toda la fabricación de las maquinillas de Gillette para Inglaterra y Europa y producía una cantidad cada vez más grande. Pero esta fábrica no se abrió hasta 1937 después de que Gillette ya se había fusionado con la AutoStrop Safety Razor Company en 1930. La unión de estas dos compañías provocó un incremento de la producción que las antiguas plantas de Gillette ya no podían abarcar. La Slough Trading Estate en Buckinghamshire y City Road en Londres no daban a basto y eso hizo decidir a Gillette de comprar un terreno en Isleworth y construir una fábrica moderna para producir todas las maquinillas para Inglaterra y el viejo continente. La fábrica abrió en 1937 y cerró sus puertas 69 años más tarde en 2006 cuando trasladaron toda la maquinaria a Lodz en Polonia. El edificio sigue como monumento nacional del II grado.

En esta fábrica de Isleworth la cantidad de maquinillas producidas no paraba de crecer y eso fue una de las razones para introducir el uso del aluminio en la producción. El aluminio era más barato y más fácil de trabajar. En EEUU intentaban recortar más costes que en Inglaterra y como la directiva de los Ingleses mantuvo una cierta independencia de diseño pudieron retrasar la introducción del aluminio más tiempo.

La razón era la calidad. El aluminio no se deja estampar en formas tan pronunciadas sin romperse como sí que lo permite el latón. Esto se ve en las placas base de estas dos maquinillas por ejemplo. Los ángulos rectos en las esquinas de las dos maquinillas son diferentes. Las esquinas de latón son más rectas y finas, las de aluminio más redondeadas y algo más gruesas. Lo mismo pasa con el rombo central y también lo vemos en el grabado.

Los dos grabados de “Made in England” también nos demuestra que el aluminio es diferente al latón. El latón es más duro y por eso permite un grabado más fino y nítido. Si se hubieran usado las mismas letras para el aluminio, el material se hubiera roto o cortado. Por eso el grabado en el aluminio se hacía con letras más grandes y espaciadas y con menos presión para proteger el material. En esta foto se ve claramente la diferencia. Los Ingleses quisieron mantener ese nivel de tolerancia controlada y por eso seguían usando el latón durante bastante tiempo hasta que en 1962 también en Isleworth empezaron a fabricar maquinillas completamente hechas de aluminio. Pero estas dos maquinillas no son de esa época aún.

La Ball End que tenemos hoy en revisión tiene el cabezal completo de latón niquelado y, ya que estamos, si miramos el interior de la tapa vemos una guía ininterrumpida. Este diseño es típico de las Gillettes antiguas que aprovechaban el hecho que sus cuchillas tenían el centro abierto y que las otras cuchillas que tenían 3 agujeros, no se podían usar en las maquinillas de Gillette. Esta tapa se siguió fabricando hasta finales de los años 50.

Pero esta tapa de la Ball End también tiene cuatro tetones en la esquina para el posicionamiento de la cuchilla y eso es algo que se usaba en las tapas nuevas que tenían dos guías longitudinales como la otra tapa, la de la Sportman. Eso coloca la tapa de la Ball End en una época de transición de 1956 a 1961 más o menos. Esto coincide con el uso de latón y del mango de aluminio.

La Sportman tiene el interior de la tapa de diseño más moderno. Dos guías longitudinales y cuatro tetones en la esquina. Esta tapa seguía siendo de latón para mantener esa calidad de tolerancia pero la placa base ya es de aluminio. Esto es claramente una señal que esta maquinilla ya es de los años 60 y no de los 50 como la Ball End. Esta configuración empezó a usarse a principios de los 60 y colocaría esta Sportman en la franja de 1962 hasta 1970. Vamos ahora con el análisis en detalle.
Las dos tapas son idénticas. En su parte superior vemos esa curvatura muy tenue tan típica de las Tech y también vemos el logo de Gillette. En este caso vemos el logo que contiene la palabra Gillette dentro de un rombo y traspasado por una flecha. Es el logo que se usó desde 1908 hasta 1974.

El perfil de las tapas nos muestra la ligera doble curva exterior e interior de las Tech. El interior de la tapa contacta en su totalidad con la cuchilla para presionarla contra la placa base y así inmovilizarla de manera extrema.

En el interior de la tapa vemos la diferencia en las dos guías pero poco más. La rosca de la tapa más vieja tiene menos rosca que la nueva pero en lo demás, son idénticas.

El interior de la placa base tampoco nos muestra diferencias estructurales o de diseño. Lo que sí podemos ver es esa ligera diferencia entre el estampado de un material y del otro como también lo vimos en el grabado. En las esquinas vemos rebajes para los cuatro tetones y se ve que son sobre dimensionados. Esto también está relacionado al estampado.

En la parte inferior vemos claramente el rombo central. Este rombo da rigidez a la placa base. Este diseño es mucho más robusto que podría ser una placa completamente plana. El rombo tiene tres agujeros, el central para la rosca central y dos en sus puntas más alejadas. Estos dos agujeros son para las guías de la tapa y ayudan a colocar todo el cabezal en su sitio aunque hay bastante espacio de movimiento. Aparte de Made in England también vemos el logo de Gillette. A Gillette siempre le gustó mucho incluir la administración en sus maquinillas y me parece un toque bonito. Las maquinillas Inglesas no llevaban código de fecha como hacían las Americanas.

El acabado, para unas maquinillas que tienen medio siglo (se dice pronto), es bueno. Los grabados y el logo siguen perfectamente visibles y todo lo que toca la piel está bien acabado. Es verdad que otros bordes, como los laterales cortos o el borde por debajo del peine no está tan bien acabado. Ahí hay algún borde con algo de afilado. De cierto modo eso se aprecia porque indica que hay una fabricación con cortes nítidos pero hoy en día esos bordes, se pulen un poco.

Y también las tolerancias para unas maquinillas de 50/60 años, es buena. No tienen el margen de ajuste que pueden tener unas maquinillas con piezas fabricadas mediante CNC. Eso es imposible. Pero para maquinillas estampadas con maquinas de alta presión, todo encaja perfectamente. Estas maquinas estampadoras utilizaban moldes fabricados con mucha precisión y, a base del uso, también esos moldes se gastaban y había que cambiarlos. Es por eso que se pueden ver ligeras diferencias de tolerancias en modelos idénticos pero por ejemplo uno de esas maquinillas 5 años más vieja. Esta segunda tendría una tolerancia menor que la que se fabrica con un molde “fresco”.

La combinación de peine y cabezal es tan típico que es como saludar a un viejo amigo. Ese peine con rebajes muy finos y ángulo recto doblado hacia abajo se ha utilizado en infinitos modelos de Gillette. Y para qué cambiar algo si funciona bien? Desde que se cambió el peine abierto por el cerrado, este peine se ha usado muchísimo y con muy buenos resultados. Forma un plano de afeitado muy cómodo, recoge bien la espuma, enjuaga bien y protege muy bien la piel de la cuchilla.
Puntuación: 14 puntos
Material/Construcción: 3
Acabado: 3
Tolerancias: 3
Forma cabezal/ peine: 5
Agarre

Los dos mangos son cortos. Son hasta un poco más cortos que el mango de la Fatip Piccolo que por algo tiene el nombre que tiene. Todo el mundo sabe que a mí me gustan los mangos largos y usando esa realidad, uno podría concluir que estos dos mangos no me deberían de gustar. Pero no sería toda la verdad. Hay un matiz muy importante.

Cuando salió la primera versión del Bugatti Veyron, en aquellos tiempos un coche que rompía varios récords de velocidad para coches de producción, los ingenieros describieron el procedimiento por el que habían tenido que pasar para poder crear el coche después de haber recibido la orden del, en aquel entonces, presidente del grupo Volkswagen Ferninand Piëch de fabricar un coche que pudiera llegar a 400 km/h y que tuviera más de 1000 caballos.
Esas dos premisas son una directa contradicción. Una contradicción? Sí, totalmente y os explicaré el porqué. El enemigo más grande de la velocidad es el peso porque eso es lo que hace problemático el movimiento de una masa cualquiera. Cuanto más peso, más difícil es incrementar la velocidad, mantener la velocidad y reducir la velocidad de un coche (en este caso). Y pesado este coche era.

El primer Bugatti Veyron pesaba 1888 kilos de los cuales 490 eran del motor, un inmenso 8 litros W16.4 que en esencia eran dos V8 unidos. Este motor era capaz de producir 1001 caballos de potencia motriz y significaba que el primer reto que había propuesto el presidente se había logrado. Pero a qué precio? Porque este corazón solamente creaba más problemas.

Producía tanta calor (un equivalente de 3000 caballos de potencia calórica) que los ingenieros tuvieron que instalar 10 radiadores con un sistema de intercooler inmenso simplemente para prevenir que el coche se derritiera. Producía 1250 Nm de par por lo que Bugatti tuvo que encargarle una caja de cambios a la empresa Ricardo con componentes lo suficiente robustos pero también precisos para poder funcionar en el Veyron. Ricardo tuvo que utilizar la sala de pruebas de JCB, fabricante de material y de vehículos pesados, para probar su caja de cambios.

Todos estos problemas eran males necesarios para poder llegar a esa velocidad de 400 km/h donde se presentarían nuevos problemas. Empezando por las cubiertas. No existían cubiertas que pudieran resistir las fuerzas de los 1888 kilos del Veyron a 400 km/h. Bugatti trabajó con Michelin para crear unas cubiertas que pudieran resistir a esas velocidades. Y lo lograron aunque las ruedas solamente resisten 15 minutos, después se desintegran completamente. Por lo menos no es por ser pequeñas.


Y a 400 km/h, cualquier coche se quiere comportar como un avión. La mayor fuerza de elevación para un avión es creada por su velocidad. Al pasar por el aire a gran velocidad, el choque de las alas con el aire hace que el avión se pueda elevar. Al reducir velocidad, pierde ese lift aerodinámico. El Bugatti Veyron tiene un sistema aerodinámico que produce 180 kilos más de peso aerodinámico para mantenerlo en contacto con el suelo.
Ah, y otra cosa. Ahora que nos movemos a 400 km/h nos van a llegar varias llamadas de teléfono para ofrecernos descuentos de por mayor de Repsol, Moeve y BP. A 400 por hora, el Bugatti Veyron vacía su tanque de 100 litros en 12 minutos. Esto puede parecer una desventaja pero en realidad es un mecanismo de seguridad. Os acordáis de las cubiertas? Esas solamente resisten 15 minutos a Vmax. Mejor quedarse sin gasolina que tener 4 reventones a 400 por hora.

Y finalmente habrá que parar toda esta nave espacial también. Para eso el Bugatti usa discos de freno de carbono y cerámica con pistones de titanio. Titanio que también se usa para el subchassis del motor, el freno de aire y en las ruedas donde se combina con magnesio. Materiales necesarios para reducir al máximo ese peso inmenso.

También tiene un freno de aire que es lo suficientemente grande para albergar una buena cena de Navidad.
Porqué os cuento todo esto? Lo hago para explicar que el hecho que a mí me gusten los mangos largos es como decir que me gusta el Bugatti Veyron. El Bugatti Veyron necesita todo lo que lleva dentro de si para poder ir a gran velocidad y contarlo. El motor (muy necesario) produce mucha fuerza (pero pesa), necesita una caja de cambios más robusta (que pesa), necesita un sistema de refrigeración más grande (que pesa también), necesita frenos más grandes (que pesan por cuatro) y necesita un sistema aerodinámico extenso (que pesa pero si no despegas). Y al final todo pesa tanto que hay que incrementar el motor para que todo ese peso no influya en la Vmax! Y empezamos de nuevo…
Un mango largo en una maquinilla de afeitar ofrece a esa maquinilla la capacidad de equilibrarse. Esto lo vemos en particular en maquinillas de acero donde el peso del cabezal inclina el equilibrio hacia adelante y la longitud del mango contrarresta ese efecto. El material usado (muy necesario) determina por sus características el diseño del mango.
Pero esto viene a la expensas del peso que incrementa. Tal y como se usa titanio en los coches para reducir peso e incrementar la resistencia, también se usa en nuestras queridas maquinillas de afeitar. Hoy en día tenemos maquinillas de afeitar de titanio que pueden ofrecer mangos más largos que estos de las Gillette Tech pero que no tienen un peso desorbitado. La longitud del mango nos sigue ofreciendo más superficie de agarre y posibilidad de palanca pero sin el peso adicional.

En los tiempos de estas dos Gillette no había titanio en usos comerciales como tenemos hoy en día. Se empezaba a usar en aplicaciones militares como en aviones americanos y submarinos rusos. Pero sí que existía el aluminio y utilizando ese material en los diseños de maquinillas con medidas reducidas como era costumbre, resultaba en maquinillas que eran súper ágiles y fáciles de maniobrar.

De cierto modo, las maquinillas de afeitar modernas de las que tanto disfrutamos hoy en día son las Bugattis y estas Gillette son mas como unos kart ligeros y con pocas complicaciones técnicas pero increíblemente ágiles y muy divertidas de usar a un precio mucho más económico. Estas maquinillas demuestran que no hace falta la ingeniería del Veyron para afeitar bien.
Así es como veo yo a estas dos Gillette y también a muchas otras de sus hermanas. Son maquinillas con poca complejidad técnica, en parte porque los métodos de fabricación y los materiales no lo permitían pero por otro lado porque uno tampoco necesitaba más. Si el peso de la maquinilla se reducía, uno no necesitaba un mango largo. Esto reducía el coste de la maquinilla sin reducir su funcionamiento. Todos ganaban hasta que Gillette dijo basta con las maquinillas baratas y se centró en sus cuchillas.

Hay diferencias sútiles entre los dos mangos que tenemos ante nosotros. El mango de la Sportman es el mejor de los dos para mí. Ofrece más agarre por su dibujo de líneas diagonales. El mango de la Ball End es el más clásico y famoso pero su moleteado súper fino (y súper elegante) no ofrece tanto agarre. También el rebaje antes del pomo de la Sportman funciona mejor que el de la Ball End. Es más efectivo en ofrecer un punto de agarre adicional para el corazón. Y sí, estos mangos son mangos de un agarre de dos dedos. Nada más.

Siempre repito que el pomo en un mango es un elemento esencial para el control que uno puede ejercer sobre la maquinilla, no solamente para el agarre convencional pero en particular para otros agarres como el invertido. En este caso ambos pomos ofrecen un punto perfecto para ese agarre. Para el agarre horizontal, el mango es muy corto pero lo que sí se puede hacer es usar el mango como una extensión de los dedos. Es una variante del agarre horizontal que funciona más o menos igual pero sin tener que apoyar la parte inferior del mango en la base de los dedos.
El confort es alto en ambos mangos. El material tiene un tacto agradable y todos los bordes están bien acabados, nada molesta. Los bordes de la Sportman son un poco más definidos que los de la Ball End pero son más diferencias estéticas que funcionales. La Sportman siendo más joven tiene unas lineas algo más cuadradas. La Ball End usa más las lineas curvadas. Cosas de las modas de los tiempos. El peso tan reducido también incrementa el confort en mano de las dos maquinillas.
Y si combinamos todos estos elementos podemos decir que las maquinillas, aún sin tener los mangos largos ni ser herramientas con las que se pueden forzar cajas fuertes, ofrecen un gran nivel de agarre y de control dentro de estas medidas reducidas. Hay que mediar la distancia de los dedos con el cabezal y hay que utilizar todos los elementos de agarre que tienen los dos mangos pero el peso reducido de las dos maquinillas es lo que nos permite usarlas sin problema alguno. Lo repetiré infinitamente, el control sobre el peso y el equilibrio de una maquinilla es una de las claves principales de las sensaciones que provoca. Y estas provocan sensaciones de kart, son ligeras y divertidas sin ser las más complicadas ni las más ingeniosas.

El deslizamiento del cabezal es bueno y hay unos cuantas razones que hacen que sea así. Primero tenemos los materiales. El latón niquelado produce una superficie lisa y deslizante que con un buen enjabonado evita fricción. El peine crea un plano de afeitado cómodo de encontrar y de mantener. El peso nos permite mover la maquinilla con ligereza. Y la geometría del cabezal ofrece un corte indulgente con el que no tenemos que ir con demasiado cuidado.
Nuevamente nos beneficiamos del peso reducido de estas maquinillas. En la construcción, el peso del material elegido ofrece beneficios de fabricación y de coste. En el agarre ofrece beneficios para el control y el deslizamiento de la maquinilla y ya os puedo adelantar que para el manejo y el afeitado también nos ofrece beneficios considerables. Como dice el bueno de Ronnie Coleman (culturista ganador de 8 Mr. Olympia): “Lightweight baby!”. Algo entenderá de peso este hombre…
Puntuación: 18 puntos
Seco/Mojado: 4
Confort: 5
Control: 4
Deslizamiento cabezal: 5
Manejo

Para que una regla se convierta verdaderamente en una regla, tiene que tener su excepción para confirmarla. Y estas dos Gillette son esa confirmación de mi regla del equilibrio. El reparto de masas de estas dos maquinillas no tiene sentido. La Ball End tiene un reparto de 69/21% y la Sportman de 60/40%. Casi todo su peso se concentra en el cabezal y según las reglas del equilibrio esto debería de ser un problema.
Pero como esto es la excepción a la regla, no lo es. Cuando una maquinilla pesa 37 gramos o 28 gramos, el 69% o el 60% de ese peso es mucho porcentualmente pero muy poco en peso real. Mucho porcentaje de poco sigue siendo poco. Casi diría que la concentración del poco peso que tienen en el cabezal, les beneficia de cierto modo. Al tener la mayoría del peso en el cabezal, esta parte de la maquinilla es la que más señales transmite a nuestros sensores. Y eso es justamente donde queremos saber qué está pasando. La reducción de peso del mango es lo que nos permite recibir esas señales del cabezal aunque tampoco pese mucho.

El cambio de cuchilla es el típico para estas maquinillas. En estos tiempos los cabezales no cubrían toda la longitud de la cuchilla y al agarrar la tapa con la cuchilla siempre sentimos más los laterales cortos en las yemas de los dedos que la tapa. A mí eso me gusta menos que una tapa que cubre toda la cuchilla. Es verdad que una cuchilla que sobresale te da un mejor control sobre la cuchilla pero el incremento del confort de una tapa que cubre no reduce sustancialmente el control sobre la cuchilla que alberga.
La limpieza se hace cómodamente. Muchas de las maquinillas del diseño Tech tienen tapas y placas con poca curvatura. Eso facilita mucho la limpieza. Estas maquinillas además tienen guías longitudinales que también son mucho más fáciles de limpiar. La placa base no es tan plana pero los métodos de fabricación de la época no permitían formas muy pronunciadas y eso hace que también sean fáciles de limpiar con un simple paño. Hasta los dos canales del peine son tan finos que con pasarle un paño por encima se dejan limpiar bien. Comodidad y uso práctico eran claramente objetivos de diseño de estas maquinillas.
Puntuación: 15
Equilibrio: 3
Peso: 5
Modelo:3
Limpieza:4
Afeitado

No hay datos sobre el gap ni sobre la exposición ni sobre el ángulo de corte de estas maquinillas. En aquellos tiempos no se llevaban esas cosas. Los anuncios se centraban más en indicarle al hombre que a las mujeres le gustaban más un hombre que se afeitaba con una Gillette. Y eso parece haber sido suficiente porque todos sabemos cuantas maquinillas Gillette se vendieron y se siguen vendiendo aunque hoy en día se usa un mensaje diferente.
Lo que sí puedo decir es que Gillette siempre intentó crear maquinillas que fueran cómodas y prácticas. De qué sirve crear una maquinilla que provoca cortes y irritación o exige que el usuario tenga un máster en afeitado para poder usarla sin gloria? Si el deseo era vender más maquinillas y más cuchillas, una maquinilla algo menos eficiente sería la opción perfecta para conseguir esos dos objetivos. Así lo hizo con casi todos sus modelos y en estas dos no es diferente.
He medido un gap de 0,55 mm en ambas maquinillas con una exposición de lo mas neutra. Mis métodos de medición no son los más exactos pero creo que se acercan bastante bien a la realidad para poder ubicar la geometría de esta maquinilla dentro de una perspectiva comparativa. Con este gap, esta exposición y conociendo el efecto que tienen las maquinillas Tech en el plano de afeitado y, consecuentemente, en el ángulo de corte, podemos categorizar esta maquinilla como una afeitadora indulgente y moderadamente eficiente.

El corte que tiene es cómodo. Las Tech no curvan la cuchilla mucho pero ofrecen un plano de afeitado que nos obliga a separar el mango algo más de la piel. Eso ya nos permite afeitar con un ángulo de corte reducido. Las Tech también fijan la cuchilla muy bien lo que elimina mucha las posibles vibraciones de la cuchilla. El gap no es grande pero sabemos que no se necesita un gap grande para un afeitado eficiente. El que haya usado una R41 sabe de lo que hablo. Esta gap de 0,55 nos permite acercar la piel un poco más al filo si aplicamos algo de presión aunque siempre dentro de los márgenes de seguridad y comodidad.
Si Gillette hubiera querido ofrecer más eficiencia en sus modelos, simplemente con reducir el ancho de la placa base lo hubiera poder logrado. Pero no lo hizo. Tenemos que recordar que entre estas dos maquinillas hay más o menos una década de diferencia y que la placa base de la Sportman es de un material diferente. Al cambiar la prensa para la placa de aluminio, también podrían haber cambiado la forma de la placa para ofrecer ese punto de eficiencia.
Gillette optó por no hacerlo. Los modelos de tres piezas mantuvieron ese carácter permisivo que las convirtieron en la opción más sensata para la mayoría del mercado. También los modelos de peine abierto usaban una geometría parecida con dientes relativamente largos para crear ese mismo plano de afeitado. Para opciones con más eficiencia, Gillette tenía los modelos regulables de las cuales algunas tenían suficiente eficiencia para satisfacer el más grande fan de la “Merkur Futur al 6”.
Otro beneficio del diseño Tech es que la tapa es bastante aplanada y permite llegar a todos los sitios difíciles de afeitar. Es verdad que el plano de afeitado inclinado limita un poco el uso de la cuchilla. Cuando afeitamos sitios con una curvatura pronunciada (justo debajo de las fosas nasales, las mismísimas fosas nasales, la parte más cóncava del cuello), el plano de afeitado amplio puede limitar el acceso del filo al pelo. Ese plano de afeitado más “ancho” hace que sus extremos toquen en la piel y no dejen acercar el filo a la piel. En esos casos hay que aplicar algo más de presión para enganchar esos pelos.

Y esta eficiencia controlada y el plano de afeitado seguro también se nota en el uso de la cuchilla. Estas maquinillas se pueden modular con la elección de la cuchilla. Con una cuchilla más afilada, el corte será algo más contundente y con una cuchilla menos afilada, el corte se volverá más amable. Al tener una fijación tan buena, la maquinilla no se engancha en los pelos para causar tirones. Si la cuchilla no tiene el poder cortante que necesita nuestra barba, simplemente corta lo que puede y pasa del resto pero no se queda enganchada. Eso nos obliga a repetir pase pero no he notado ningún tirón porque la cuchilla no tiene margen de vibración. Prefiero mil veces esta situación que un diseño que deja la cuchilla más libre pero que causa vibraciones si usamos cuchillas menos cortantes.
No hace falta que repita que estas maquinillas están diseñadas para ofrecer unos cortes cómodos y seguros. Creo que eso queda suficientemente claro. Lo que sí quiero recalcar es que eso no significa que estas maquinillas no afeitan o que afeitan poco. Es más, a mí me han dado unos afeitados muy buenos. Lo que sí te exigen es que estires esos márgenes de funcionamiento que tienen. Uno puede aplicar algo más de presión para afeitar en menos pases o uno puede rescindir de la presión y simplemente dar un pase más y/o retocar más. Los dos métodos tienen sentido y cada uno tendrá que encontrar el que mejor le va. Lo que es seguro es que en modo “estándar” estas maquinillas cuidan mucho la piel algo que seguimos viendo en la filosofía de Gillette hoy en día. Consistentes son.
Puntuación: 16 puntos
Apurado: 4
Control cabezal: 4
Cuchilla: 3
Indulgente: 5
Calidad/Precio

Las maquinillas vintage siempre me gustan. Admito que puede ser porque soy un amante pasional de los diseños de las maquinillas antiguas. Las Tech, las Old Type con sus peines abiertos, las New, las SuperSpeed y las mariposas en sus diferentes formas. Todas tienen tanto sentido de diseño que no hay nada que criticarle. La prueba es que aún hoy en día se siguen usando los diseños de aquellos tiempos y que le siguen gustando a la mayoría de las personas. Son dimensiones lógicas y proporcionadas.
Eso no quiere decir que automáticamente merecen la pena. No todas las maquinillas vintage son adecuadas para todas las personas. Pero hay mucho que eleva la probabilidad de encontrar una que te recompensa a full. Primero porque hay muchísimas donde elegir. Hay décadas de modelos, materiales y marcas donde escoger y hay cientos de artículos y reseñas que explican las virtudes y los fallos que tienen. Pero de una cosa van sobradas todas: carácter histórico.

Y por suerte, de muchas maquinillas competentes se han producido miles y miles. Eso elimina el obstáculo del precio. Hoy en día es perfectamente factible formar una pequeña colección de maquinillas históricas por una cantidad por la que no se puede comprar una maquinilla competente moderna. Una Gillette regulable, una mariposa, una con peine abierto y otra quizás con caja, todo en perfectas condiciones y por menos de 200 Euros no es un objetivo imposible. Es mucha maquinilla por precios de risa.

Podría yo vivir con estas dos Gillette el resto de mi vida? No voy a mentir y decir que sí porque no sería la verdad. Yo creo que formando parte de una colección como acabo de explicar, tienen mucho sentido y las incluiría en la rotación sin problema. Pero no quedaría satisfecho usándolas en exclusiva. Ya tengo una Slim, una Slim Twist y estas dos. Con una Old Type de peine abierto completaría la colección y con eso cualquiera tendría suficiente para toda la vida.
Puntuación: 14 puntos
Estética: 4
Recompensa: 5
Valor en 25: 2
Única maquinilla: 3
Conclusión

Me encantan las Gillette antiguas! No solamente por su estética, su funcionalidad y su variedad pero porque no solamente nos cuentan la historia de la marca pero también son un reflejo de los tiempos en los que se crearon. Los materiales, los diseños y las campañas de marketing nos dicen mucho sobre la época que se vivía. Son trocitos de historia.

Y además de tener ese valor histórico, son maquinillas que, en general, funcionan muy bien. Son cómodas de usar, usan geometrías que respetan la piel del usuario y los modelos más elaborados con reglaje y recubrimientos nobles son verdaderas joyas para cualquiera colección. Han demostrado que resisten el paso del tiempo con elegancia y funcionalidad práctica algo que no todas las maquinillas modernas pueden decir.

Estoy muy contento de poder hacer estas revisiones de maquinillas tan “simples” y antiguas que me demuestran cada vez que los conceptos básicos de reducción de peso, facilidad de uso y geometrías nobles siempre tienen una lógica brutal y todo el sentido del mundo. No importa que sean nuevas del paquete o si tienen medio siglo a la espalda porque estos elementos funcionan bien en cualquier época. Y así también tengo razones para descartar la compra de un Bugatti aunque creo que sí que es capaz de ofrecer un “apurado” muy bueno.
Puntuación final: 77 puntos