
Pimiento de cayena,es de los que suelo añadir en muchos platos.
En el yogurt griego con nata natural,le suelo espolvorear una cantidad generosa.
Tengo que ir está semana ,a por un tarro en polvo,que se me ha terminado.
Solo con ver o pensar en picante
se me hace la boca agua.
Recordando mis tiempos de estudiante (carroza) en Irlanda allá por el 2009,
me ha venido a la mente una anécdota que hoy me hace reír, pero que en su momento fue un choque cultural total.
Estábamos en clase y la profesora Cathy , muy auténtica ella, empezó a hablarnos de lo mucho que le encantaba la cerveza
(clásico irlandés).
Luego, fue preguntándonos uno por uno qué nos encantaba a nosotros. Mis compañeros de clase ,decían cosas típicas…viajar, la música, el fútbol…etc,etc.
Cuando me llegó el turno, yo solté con toda mi naturalidad… I love garlic (Me encanta el ajo).
¡Madre mía la cara que puso!
Se transformó. Parecía que acababa de ver a un vampiro o que le estaba enseñando una cruz. Puso una
expresión de espanto y rechazo que todavía no olvido. Ahora que estoy de vuelta en España, donde el ajo es el rey
de la cocina, me río al pensarlo, pero en aquel 2009 en Irlanda
, *¡parecía que yo era un bicho raro por amar el buen aliño! 